Sabía e impartía las órdenes. Con esa convicción, el fiscal Sebastián Scalera reiteró su pedido de detención para Pablo Moyano en la causa por la supuesta asociación ilícita que funcionaba en el club Independiente.

La solicitud de Scalera no es una sorpresa: ya había adelantado que su intención era conseguir la detención de vicepresidente segundo del club de Avellaneda. Consideró que no podía estar ajeno a la estructura montada para “defraudar a Independiente mediante la gestión, obtención, impresión oculta y reventa de entradas”.

Pablo Moyano en la mira: la fuerte interna en la Justicia y la obsesión del fiscal por verlo en prisión

Para esto es que sostuvo que los barras no podían manejarse solos y que sus actos delictivos no podían llevarse a cabo sin la connivencia de los dirigentes. A eso le sumó las escuchas telefónicas que tiene en el expediente (y que se difundieron casualmente este fin de semana) donde Pablo “bebote” Álvarez y otro barra debaten sobre el tema entradas y hacen alusión a Moyano.

Además de arremeter contra el dirigente, fue contra el juez Luis Carzoglio, quién le negó la semana pasada la detención que pidió. Solicitó que sea apartado del expediente porque está afectada su imparcialidad y porque, de acuerdo a la fiscalía, ventiló datos sensibles de la causa.