Gastón Exequiel Ramos tiene 28 años, vive en Neuquén y en septiembre del año pasado su vida se convirtió en una insólita pesadilla. Por tuitear en contra del presidente Mauricio Macri recibió una denuncia penal, le hicieron inteligencia, perdió su trabajo y no pudo conseguir uno nuevo.

"Tratan de avasallar mi derecho a la libertad de expresión. Me hicieron inteligencia, me persiguieron por la calle y me hicieron escuchas telefónicas", contó Gastón en diálogo con El Canciller, minutos después de salir del Juzgado, donde dejó un escrito tras ser citado a prestar declaración indagatoria. El trabajo de inteligencia contra el joven figura en el expediente, al que recién tuvo acceso hoy, a pesar de tener derecho a hacerlo desde el inicio por ser una de las partes.

En el escrito, Ramos denunció ese avasallamiento de su libertad de expresión por haber tuiteado una frase de una canción de Las Manos de Filippi, Cutral-Có, que habla de "matar al presidente" (la canción es de 1998 y, hasta hoy, ninguno de los integrantes de la banda mató a ningún presidente). Por ese posteo, el fiscal Carlos Stornelli (que tiene a cargo la causa de los cuadernos, entre otras) le inició una causa penal. Luego se declaró incompetente y el caso terminó en Neuquén, donde vive el joven denunciado.

El tuit -que Gastón borró al enterarse de la persecución que sufrió Nicolás Lucero por haber hecho algo similar- databa de septiembre de 2017, cuando Macri viajó a esa provincia. Desde entonces, la vida de Ramos se convirtió en un suplicio. Recién hoy, por ejemplo, se enteró de que agentes de inteligencia lo seguían en su día a día. "Sabían en que vehículo me movía, a qué hora me tomaba el colectivo para ir a trabajar, todo. Está en el expediente", relató. "Te asusta un toque, no te imaginás que sea tan heavy", agregó.

En el expediente no solo figura ese tuit borrado, sino varios, en los que no hay amenazas contra el mandatario ni contra nadie, sino simplemente insultos de un ciudadano molesto con la política económica del gobierno. "En los otros tuits puse lo que se canta en la cancha (NdeR: MMLPQTP), pero no eran amenazas", dijo, y reveló que el Ejecutivo nacional tiene "una base de datos en la que se fijan qué pones".

Además, el joven trabajaba en la Fundación UOCRA, de estrecho vínculo con el (entonces) Ministerio de Trabajo de la Nación, y fue despedido. "El año pasado empezaron con las amenazas de dejarme sin laburo, me tuvieron seis meses así. Me recortaron el sueldo, me recortaron horas, hasta que en diciembre me echaron". A pesar de que tuvo ofertas laborales, Gastón sigue sin trabajo: no quisieron tomarlo por tener una denuncia penal.

La causa, además, tuvo otras irregularidades, como el ofrecimiento que, según relató el denunciado, le hizo el secretario del fiscal. "Me decía que tenía que aceptar al defensor oficial, me guiñaba el ojo", aseguró. En los Tribunales es sabido que los defensores oficiales suelen ser más permeables a las presiones. 

En un año, un joven fue denunciado por tuitear contra el presidente un fragmento de una canción, fue vigilado por servicios de inteligencia, perdió el trabajo y sintió en carne propia la podredumbre del Poder Judicial. Él lo resume mejor: "Cada día me sorprendo más de lo que viví, no puedo creer la impunidad con la que se manejan estos tipos".