Está en manos de Macri la cárcel de Cristina

La ex presidenta sumó su cuarto procesamiento en la Justicia a pocas horas de la detención de Zannini. Ahora todo se definirá entre el pedido de extraordinarias de Macri y el Senado, terreno de Pichetto
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Una semana después de jurar como senadora, el futuro judicial de la ex presidenta Cristina Kirchner es una incógnita. Luego de una batería de detenciones, el juez federal Claudio Bonadio pidió su desafuero y prisión preventiva bajo la acusación de encubrimiento del atentado a la AMIA, perpetrado en 1994. Como la ex jefa de Estado posee fueros desde las elecciones de octubre, ahora el asunto pasará al Senado y allí se definirá su futuro.

Ahora la historia se definirá en el Senado. Tras concluir las sesiones ordinarias, el presidente Mauricio Macri es el único que puede convocar a extraordinarias. Ahora, con la conformación de una nueva Cámara alta, todavía no hay una postura unificada y oficial del oficialismo para tratar el desafuero de la senadora electa. En el medio de la oficialización de la ruptura del bloque FPV-PJ, es una incógnita la postura de Miguel Ángel Pichetto, líder del peronismo federal, quien en octubre descartó de plano ese escenario.  “No, no lo veo eso (al desafuero). El Senado tiene una línea digamos de definición, que está reflejada muy claramente en el fallo de la Cámara Federal que resolvió la procedencia de la candidatura de Carlos Menem a las elecciones recientes, que sostiene el principio de presunción de inocencia y el concepto de sentencia firme de naturaleza de cosa juzgada. Con lo cual, no veo que la voluntad popular pueda ser vulnerada por un mecanismo de desafuero en una instancia del proceso judicial, donde se está en la etapa de instrucción, en la etapa de investigación”, sostuvo ante Jorge Fontevecchia.

Quien se refirió al asunto fue el presidente provisional del Senado Federico Pinedo, que sostuvo que Cuando entre el pedido de desafuero lo analizaremos con seriedad y responsabilidad “no se trata de hacer política partidista sino de que funcionen las instituciones bien. Ese es el cambio”, tuiteó.

Desde la madrugada se efectuaron diversas detenciones ordenadas por Bonadio. Quedaron presos el ex secretario de Legal y Técnica Carlos Zannini, el dirigente social Luis D’Elía, el ex líder de la agrupación Quebracho Fernando Esteche y el dirigente iraní Yussuf Khalil, mientras que para el ex canciller Héctor Timerman, quien padece un severo cuadro de cáncer de hígado, le ordenó prisión domiciliaria. También procesó sin prisión preventiva a Oscar Parrilli (ex secretario gral de Presidencia), Andrés Larroque (ex diputado FPV), Angelina Abbona (ex procuradora del Tesoro) y Juan Martín Mena (ex número dos de la AFI) y les impuso la prohibición de salir del país.

Según la hipótesis de Bonadio, el plan “criminal” de la ex presidenta junto al ex canciller Timerman, fue de “dotar de impunidad” a los iraníes acusados de perpetrar el atentado en 1994 que tenían pedido de captura internacional de Interpol.

El 7 de septiembre el fiscal Gerardo Pollicita pidió la indagatoria a la ex presidenta. En su dictamen sostuvo que  “A lo largo del presente dictamen se demostrará la existencia de un plan criminal destinado a brindar ayuda para dotar de impunidad a los acusados de nacionalidad iraní imputados por el atentado a la sede local de la AMIA, de manera tal que éstos pudieran eludir la investigación penal y sustraerse de la acción de la justicia argentina, en desmedro de los intereses de las víctimas y el real esclarecimiento del atentado”. Desde que dejó la presidencia en diciembre del 2015, Cristina Kirchner acumuló -con este- cuatro procesamientos en la justicia federal: lavado de dinero, asociación ilícita, negociaciones incompatibles y defraudación al Estado.