Espinoza, Menéndez, Ishii o Festa: necesita el PJ bonaerense un jefe para la reconstrucción

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El 17 de diciembre habrá un nuevo nombre al frente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires y la interna crece. A las candidaturas de Fernando Espinoza (actual presidente y con planes de seguir en el cargo); del intendente Gustavo Menéndez (Merlo); de Mario Ishii (José C. Paz); se le sumó un apellido nuevo. El jefe comunal de Moreno, Walter Festa, presentará su candidatura para la conducción del aparato pejotista, en medio un clima de crisis y división.

Fernando Espinoza

De la vieja guardia del peronismo, el cacique matancero se autoconsagró presidente del PJ provincial el 15 de diciembre de 2013, al obtener 400 mil votos (un 20% del padrón de afiliados). Era el único competidor: Mario Ishii era su contendiente y resultó impugnado. Tiene mandato (casi) cumplido y aspira a extender su influencia cuatro años más. No le perdonan haber saltado del sello peronista hacia el de Unidad Ciudadana, para acompañar a la la ex presidenta Cristina Kirchner. El año pasado, Festa, le endilgó que “ha sido responsable de la derrota por utilizar el partido sólo para candidatearse y ahora otra vez lo utiliza para volver a la carga por el mismo lugar”, en referencia a su fallida candidatura a vicegobernador de la provincia en tándem con Julián Domínguez. No le ven chances y en las reuniones de la calle Matheu le bajan el pulgar.

Gustavo Menéndez

El intendente de Merlo aparece como una carta “renovadora” del “campo popular” en el match por el sillón del PJ. De postura ambivalente, supo conjugar aplausos y cónclaves con la ex presidenta y reuniones con el ala más “dialoguista” del peronismo, personificado en Miguel Ángel Pichetto. Brega por la “unidad”, y dice que “reza” por Macri, pero sin extremar su posición. Viene manteniendo encuentros con emisarios del Frente Renovador, y aspira a sumar a Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, entre otros a la estructura. “Yo fui uno de los que más le dolió ir por afuera del PJ”, sostuvo en una entrevista para La Política Online.

Mario Ishii

Los movimientos del “Samurai” son silenciosos, pero él siempre está. Famoso por salir a “cazar” traidores luego de la derrota de Néstor Kirchner en el 2009 en manos del empresario colombiano, Francisco De Narváez, es una figura persistente y un outsider dentro de la estructura provincial. Viene de torear (y bajarse) a Randazzo en las PASO, luego de que CFK anunciara no ir con el sello creado por Juan Domingo Perón. El hombre del poncho rojo suele no ser tomado en serio, pero cuenta con un gambito tentador: en José C. Paz nunca perdió una elección y tiene un caudal importante de votos a nivel provincial. Gracias a él, hoy CFK volvió a participar de una inauguración, como en sus días frente al ejecutivo.

Walter Festa

Es el último apellido en sumarse a la interna. Ayer anunció por Twitter que pedirá una reserva
y hoy ya se mostró con Cristina en un acto en José C. Paz. Es una de las caras nuevas del peronismo y está ligado a “La Cámpora”. Derrotó en el 2015 a uno de los barones del conurbano, Mariano West, y se alzó con la intendencia de Moreno. Se muestra como una alternativa “combativa” frente a María Eugenia Vidal. “Buscamos ser un peronismo que sea constructivo como oposición, pero que no funcione como brazo pasivo del Gobierno”, sostienen en su entorno. No son pocos los que ven en su candidatura una jugada de la mismísima Cristina Kirchner para mantener el control en su “único” bastión, después de la derrota electoral del 22 de Octubre.