Espert: “Macri perdió por sus desméritos, yo no tengo nada que ver”

El Canciller entrevistó al economista y referente libertario. El balance de la gestión de Cambiemos, la situación del Gobierno y sus expectativas electorales.
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El testeo que representaron los comicios presidenciales del 2019 fue una semilla que florecerá en el 2021. Ese síntoma percibe el economista José Luis Espert, quien con su habitual tono monocorde, pero sin dejar de lado el ímpetu que le generaron las primeras recorridas de campaña, acepta la propuesta, levanta el teléfono y se sumerge en un extenso diálogo con El Canciller.

A lo largo de media hora de charla, confirma que se presentará como precandidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires y adelanta que Javier Milei hará lo propio en la Capital Federal. Envalentonado por un sondeo que le otorga a su partido más de 10% de intención de voto, no le tiembla el pulso para afirmar que si la Argentina “sigue así, va rumbo a ser una de las miserias más grandes del mundo”. En búsqueda de captar más espacios de centro, asegura que Juntos por el Cambio fracasó “como oposición” y focaliza el eje de su discurso proselitista en la situación de los jubilados.

¿Qué análisis hace de los 11 meses de gobierno de Alberto Fernández?

– El balance es muy negativo, a la luz de los datos. Argentina va a ser de los países con mayor caída del PBI en el mundo este año, con una contracción de entre 13 y 15 puntos de la actividad. Y, como si fuera poco, vamos a terminar entre los países con mayor cantidad de infectados y muertes por millón de habitantes. En los dos temas críticos, estamos camino a la peor situación, con un índice de pobreza que al finalizar el año estará cercano al 50%.

¿Qué hubiera hecho usted, en este contexto excepcional que se desató desde marzo, si hubiese sido elegido Presidente?

– Todo diferente. La primera cosa que Fernández debería haber tenido en cuenta cuando llegó el coronavirus al país era que las cuarentenas tenían que ser lo más cortas e intermitentes posibles. Se debería haber implementado un confinamiento de 40 días y después empezar a probar. Pero la Argentina no hizo eso, hace ocho meses que tiene, en teoría, cerrada la economía. En vez de imitar al mundo con los aislamientos intermitentes, hizo una de las cuarentenas más largas de todo el planeta. La segunda cosa que hubiese hecho diferente es el tema de los testeos, porque somos uno de los países que menos exámenes hace en el mundo. En el plano económico, creo que el gobierno destruyó la economía, tardó mucho tiempo en ayudar al sector privado. Fernández dijo ‘prefiero tener 10% más de pobreza en lugar de 100.000 muertos’ y así es que vamos a la caída más grande de la economía a nivel global.

Si usted tuviera que describir a la franja de la población que cree que representa en el país, ¿cómo la caracterizaría?

– Nosotros representamos a la gente del mundo del trabajo, a los jubilados, y, en menor medida, a los beneficiarios de planes. Estoy hablando de los que se esfuerzan, los que tienen un comercio, una industria, los monotributistas, los autónomos, los asalariados. Tenemos un gran eco en la gente que trabaja, porque nuestro programa es poner todo patas para arriba. ¿Qué significa esto? Que de una buena vez por todas, en la Argentina progrese y haga diferencia económica el que emprende, estudia y ahorra, el que produce e innova. Por eso nos apoyan. La gente que se ha jubilado sabe que nosotros no les queremos mentir más. Las leyes jubilatorias dicen que hay que pagarles el 82% móvil, pero para pagar ese monto, el actual sistema previsional dice que se le deriva el 11% de la contribución personal y el 11% del aporte personal. Es decir, al sistema jubilatorio se le desvía un 22% sobre la masa salarial. Por cada jubilado, en Argentina tiene que haber cuatro activos. Sin embargo, el sistema jubilatorio tiene la mitad, y por cada adulto mayor hay dos activos. Entonces el sistema le puede pagar la mitad del 82%, y el jubilado termina cobrando la mitad de lo que dice la ley. Es imposible que el sistema le pague el 82% móvil, porque no tiene aritméticamente lo que necesita. Lo que nosotros decimos, y por eso los jubilados nos siguen, es que no les mintamos más como hacen constantemente. Nunca el sistema les va a pagar el 82% móvil porque no posee lo necesario. Algo tenemos que hacer, veamos de qué caja sacamos para pagarles. La otra cosa que decimos es que es necesaria una reforma previsional, para que los que están lejos de jubilarse vayan a un sistema de capitalización, estatal o privado, y que queden cerca del sistema de reparto los que estén cerca de jubilarse o ya lo hayan hecho. En tercer lugar, alguna parte de los beneficiarios de planes entienden que son esclavos de un sistema que los encadena, y no quieren que sus hijos vivan lo mismo en un futuro, por eso abrazan nuestra idea de querer transformar esos planes sociales en trabajo genuino. La gente que nos vota a nosotros es la gran perdedora de este sistema, que está constituido por un triángulo vicioso de empresarios prebendarios, políticos corruptos y mediocres y sindicalistas mafiosos. Venimos a redimir a las víctimas del sistema.

¿Cuál sería el plan económico de José Luis Espert para que la Argentina salga de las crisis recurrentes?

– Argentina abrazó un modelo hace medio siglo y entró en etapa de completa degeneración. En los últimos 50 años ha tenido seis planes económicos y los seis terminaron en crisis. Cada ocho años en promedio, Argentina tiene un plan que estalla. Eso se debe a que hay un modelo que Argentina abrazó hace casi un siglo que está mal, basado en la sustitución de importaciones, un Estado gigantesco que recauda una montaña de impuestos que no alcanzan y siempre tiene déficit y un modelo sindical que habrá estado bien hace 80 años, cuando las leyes laborales no eran viejas. En este triángulo vicioso, son las tres causas fundamentales de nuestra decadencia. Nuestra propuesta es una sustitución de esa maldita trinidad, que haga carne en el respeto del ADN de la Argentina como país productor de commodities. Para explotar esa producción y empezar a enriquecerse, el país necesita estar muy abierto al mundo para comerciar, hay que tirar a la basura la sustitución de importaciones y para no provocar un industricidio, debemos hacer una gran reforma del Estado en pos de reducir drásticamente impuestos. Además, hay que cambiar las cinco grandes leyes laborales que tiene la Argentina: la de indemnizaciones por despidos, la de contrato de trabajo, convenciones colectivas, asociaciones profesionales y obra social.

Esta baja del dólar blue, ¿la ve sustentable en el tiempo? Usted hace algunas semanas, en una entrevista, dijo que no tenía techo, y hoy parece no encontrar piso.

– Yo creo que es pan para hoy y hambre para mañana. Va a volver a subir. No veo una reducción sustentable en el tiempo.

¿Qué opina sobre el discurso del Gobierno acerca de que es una moneda marginal que no impacta en los precios?

– Eso es falso, porque el peso está desapareciendo como reserva de valor, está siendo reemplazado por el dólar. Sólo queda como medio de cambio, para transacciones.

¿El peronismo está cooptado por Cristina Kirchner como dice Mauricio Macri?

– No, no, de ninguna manera, eso es falso. Nosotros tenemos no pocos peronistas que se acercan a nuestro espacio para conocernos y saber lo que pensamos.

– ¿Cree en el llamado al acuerdo que hizo la Vicepresidenta para terminar con la economía bimonetaria?

– No, para nada, con un plan económico que se hunde ella quiere hundir a todos en el medio del Titánic. No creo que sea honesto el llamado, de ella nunca espero nada honesto.

Usted ha dicho en numerosas ocasiones que Macri fracasó como Presidente, pero en las elecciones para jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se plegó junto a su partido a la candidatura de Rodríguez Larreta. ¿Ve una diferencia entre el alcalde porteño y Macri?

– Lo nuestro fue una cosa muy artesanal y vinculada con esa elección en ese distrito electoral, no implica ninguna adhesión a Larreta como líder de algún proyecto político. Nosotros no teníamos candidato a jefe de Gobierno porque la Justicia nos vació de candidatos locales y nos parecía que para equilibrar un poco la balanza de poder -porque nuestro apoyo fue después de las PASO y todo hacía prever que en la Nación y la Provincia iba a ganar el kirchnerismo-, nos parecía que estaba bien que el tercer distrito no fuera de ese partido. Larreta había hecho una gestión razonable comparada con la de sus antecesores entonces nos pareció correcto apoyarlo.

¿Larreta gobernó mejor la Ciudad que Macri?

– Larreta gobernó mejor la Ciudad que Macri la Nación, eso está claro. Él ganó su reelección y Macri la perdió.

Respecto a las elecciones de los Estados Unidos, distintos analistas plantean que algunos libertarios eligieron a la candidata Jo Jorgensen y eso, en estados muy batallados como Michigan y Wisconsin donde Biden se impuso por menos de 1%, conspiró contra el triunfo de Trump, y acá siempre se mencionó que tu postulación presidencial complicó las chances de Macri y favoreció al kirchnerismo. En lo que respecta a la significación política, ¿se puede hacer un parangón entre los dos países?

– Absolutamente no. Macri perdió por sus desméritos, yo no tengo nada que ver. Esa idea loca de Cambiemos no resiste ni la aritmética. Además, afortunadamente siempre hay revancha en la vida, en casi todo. Digo esto porque Cambiemos tenía su revancha como oposición y ha sido un fracaso, le votó las leyes más perniciosas al kirchnerismo: alquileres, teletrabajo y la ley de Góndolas. Como oposición también fue un fracaso en estos 11 meses, no solo como gobierno. Cambiemos es un fracaso y no por Espert.

¿Por qué se separó de Javier Milei previo a las elecciones de 2019 y ahora volvió a juntarse con él?

– Él decidió no estar en política, en su momento tuvo reparos con el armado y solamente eso. Ahora, afortunadamente decidió hacer política con nosotros, estamos muy contentos. Entre los dos tenemos una sinergia muy grande. En cualquier lugar donde vamos, hasta dentro del conurbano, nos impresiona la gente que nos sigue.

¿Podría ser el candidato de su partido en la Ciudad?

– Sí, lo más probable es que Javier Milei sea precandidato a diputado nacional en la Ciudad de Buenos Aires y yo precandidato en la provincia de Buenos Aires.

¿Cree que podrán incrementar los votos que recibieron en la elección presidencial de 2019? Contemplando que en los últimos comicios imperó la polarización y quizás en los venideros haya más heterogeneidad?

– Sí, da la sensación de que en las elecciones legislativas no se polariza tanto. Yo creo que la semilla que sembramos el año pasado está explotando ahora y vamos a incrementar sustantivamente nuestro caudal electoral. De hecho, hay una encuesta que nos da el tercer lugar, con un porcentaje de entre 10% y 15% tomando la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

Se muestra con Milei y Luis Rosales, ¿van a sumar alguna figura más al espacio?

– Nuestra estrategia, para que quede bien claro, es tener tres ideas muy firmes y cerradas como le mencioné antes. Apertura irrestricta al comercio, reforma del Estado para eliminar el déficit y bajar impuestos y una reforma laboral integral para crear empleo en blanco y eliminar el trabajo precarizado que tenemos, porque seis millones de trabajadores están en negro. Este tridente no se discute. Somos muy sagrados en las ideas pero muy abiertos en cuanto a las personas, estamos negociando con muchas personas y partidos que respeten este ideario estrictamente liberal.

¿Algo más que no le haya preguntado y quiera mencionar?

– Quiero ser más enfático en el hecho de que el único motivo por el que estamos acá es para cortar con la decadencia argentina. Imponerle a la sociedad de que así como está, es un país sin destino. Y estas tres cosas básicas que plantee no se discuten en los países que viven bien, no estamos dispuestos a tranzar en nada de esto. Queremos terminar con este país que va rumbo a ser una de las miserias más grandes del mundo si sigue así.