En plena recesión, busca el Gobierno ablandar el préstamo del FMI y sostener el modelo

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Tanto los analistas más optimistas hasta los que no ven luz al final del túnel aseguran que al Gobierno le faltan varios miles de millones de dólares para que el plan económico y financiero de Mauricio Macri no caiga al lado más profundo de la cornisa. La cifra va de los us$8000 millones a los us$15 mil millones, aunque los más pesimistas sostienen que, a menos que se lleve adelante una reforma estructural seria, la cifra podría ascender a más de us$25 mil millones. Con el Fondo Monetario Internacional como asesor y prestamista, el equipo económico de Macri evalúa cómo blindar el modelo de Cambiemos hasta sobrepasar la turbulencia.

A pesar de haber incumplido la mayoría de las metas, el FMI todavía no aumenta el rigor sobre las cuentas del Gobierno y hasta analiza flexibilizar el préstamo para que el Banco Central gane liquidez con el objetivo de afrontar los próximos vencimientos. Atado a su ADN, el organismo multilateral sólo insiste con un objetivo, que el gobierno ajuste y reduzca el déficit fiscal primario.

A pesar de haber incumplido la mayoría de las metas, el FMI todavía no aumenta el rigor sobre las cuentas del Gobierno.

El panorama hasta que comience el 2019 es desalentador. El piso de la inflación es 35% entre los más optimistas y el propio ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, admitió que la economía caería al menos 1% del PIB este año. El funcionario adjudicó la caída al efecto de la sequía que golpeó al campo, cuyo impacto sería 1,3% del PIB de forma directa y un poco más de 2% en total. Para el año entrante, la confianza se centra en dos puntos: la cosecha récord del campo y la explotación de vaca muerta.



A medida que los números se vuelven más desalentadores, el Gobierno pierde confianza ante los mercados. A mediados de 2017, las proyecciones oficiales eran 3,5 de crecimiento para este año (es decir, el error es mayor a 4%) y una inflación promedio de 17% (como mínimo, se duplicará esta cifra). Con una devaluación que supera al 40% aún con una tasa de interés de 45%, el riesgo país se mantiene en la línea de los 700 puntos básicos y sólo bajaría ante una eventual señal de recuperación de credibilidad (o una demostración de capacidad de pago mayor por parte de la entidad monetaria).

Las nuevas negociaciones del Gobierno con el FMI tienen como objetivo flexibilizar el programa. El Banco Central que dirige Luis caputo busca obtener mayor liquidez para disipar las dudas sobre la capacidad de enfrentar los vencimientos hasta el fin del mandato del Presidente. Lo adelantó el diputado oficialista Pablo Tonelli: “Macri prefiere perder las elecciones que sufrir los efectos de una crisis financiera”.

En la letra chica, el FMI podría eximir al Tesoro de pagarle al Banco Central los us$12 mil millones que el gobierno de Cristina le sacó a cambio de Letras Intransferibles. De esta manera, podría frenarse la migración de pasivos del BCRA a Bonos del Tesoro hasta que el Gobierno consiga los dólares para seguir con el enroque. A largo plazo, el Gobierno insiste en achicar el stock de Lebacs, recuperar la confianza de los mercados a través del ajuste y blindar los vencimientos con el préstamo del Fondo.