En medio de reclamos de protagonismo, promete Cambiemos listas de consenso al radicalismo

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Desde que se votó que el radicalismo formase parte del bloque Cambiemos en Gualeguaychú, los principales dirigentes del partido buscan ganar espacios dentro del bloque que preside el presidente Mauricio Macri. En aquel marzo de 2015, fueron las fuerzas de Ernesto Sanz las que se impusieron a las de Ricardo Alfonsín hijo, quien quedó prácticamente relegado de la UCR.

Luego de aquel triunfo electoral en 2015, la lucha del radicalismo ha sido la misma: sumar nombres a las listas cambiemitas. El propio Ernesto Sanz dejó su protagonismo político meses después de las elecciones y, si bien argumentó que fue porque quería acercarse más a su familia, trascendió que Macri le negó el cargo de ministro de Justicia, aquel anhelo que quedó en manos de Germán Garavano.

Pensando en 2019, el radicalismo ya logró sobrepasar un objetivo no menor: no quedó disuelto en Cambiemos o “dejó de existir”, pero tampoco logró llevar su agenda adelante. Este martes, las principales espadas del macrismo se reunieron con dirigentes radicales para establecer el escenario electoral del año próximo.

En algunas provincias, las PASO harán el trabajo de la política y los partidos presentarán sus candidatos dentro del bloque Cambiemos. En otros distritos no habrá paso y el macrismo prometió “listas de consenso” para competir contra el PJ.

Del seno macrista, de la reunión participaron el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el secretario de Presidencia, Fernando de Andreis y el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. El radicalismo fue representado por el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, el de Jujuy, Gerardo Morales y el senador José Cano. También participaron dos “Lilitos”: la secretaria de la Coalición Cívica Maricel Etchecoin y el legislador porteño, Maximiliano Ferraro.

Por ahora, el radicalismo y Cambiemos, pese a algunos reproches de los primeros -que reclaman más protagonismo-, se mantiene cordial y simbiótica. Sin embargo, la UCR aún está lejos de encaminarse a su objetivo principal: competir en la sucesión de Cambiemos cuando Macri abandone el sillón de Rivadavia (si es que es reelegido en 2019).