El retiro de Argentina de la demanda contra Venezuela se conoce ¿en el peor? momento

El Gobierno se encuentra gestionando apoyo internacional por la deuda y las vacunas.
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Esta semana se conoció que en marzo Argentina quitó su apoyo de una demanda del Grupo de Lima contra el gobierno de Venezuela, radicada ante la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, por la presunta comisión de delitos de lesa humanidad. El motivo esgrimido por el Gobierno tiene que ver con “la decisión política de retirarse” del bloque. 

En diálogo con Noticias Argentinas, desde la Casa Rosada precisaron que “el proceso sigue su curso” más allá de la decisión. Sin embargo, el momento en el que trascendió la noticia dista de ser el ideal: con buena parte de la política económica orientada a negociar las deudas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Club de París, un apoyo tácito -y no tanto- a Venezuela podría ser mal recibido por Estados Unidos -el mayor acreedor-, además de generar tensiones internacionales que no dejarían bien parado al país. 

En el mismo sentido, otro aspecto que podría verse alterado con esta determinación es el diálogo entablado por el canciller Felipe Solá con el país norteamericano, para una posible entrega de vacunas a través del mecanismo Covax. El funcionario ofreció una flota de aviones argentinos para distribuir los inoculantes. Desde el gobierno estadounidense avizoran entregar casi 80 millones de dosis en América Latina. 

Si bien la gestión de Joe Biden no se expresó sobre la decisión de Argentina, un antecedente enciende las alertas. En marzo, el mismo mes en que el Gobierno decidió retirarse del Grupo de Lima, Biden sostuvo un decreto que declara a Venezuela como “amenaza inusual” para la seguridad de Estados Unidos. 

En las últimas semanas, el presidente Alberto Fernández reforzó las gestiones internacionales con una gira europea y, hace pocas horas, con un llamado a la canciller alemana, Ángela Merkel. ¿El objetivo principal? Recolectar apoyo para las negociaciones por las deudas con el FMI, con el cual se busca una modificación de plazos y sobretasas; y con el Club de París, entidad de la que se esperan novedades, en vísperas del vencimiento de U$D2.400 millones que llegará el lunes 31 de mayo. El esfuerzo por dejar una impresión positiva quedó revestido con una incógnita: Venezuela es motivo de discordia y grieta en la política mundial.

Sin embargo, esto no parece preocupar al Presidente, quien la semana pasada lanzó polémicas declaraciones sobre el tema, al afirmar en una entrevista que “el problema de los derechos humanos en Venezuela fue desapareciendo”.