El protocolo por el aborto, una nueva grieta en el Gobierno a 20 días del traspaso presidencial

La Secretaría de Salud publicó un decreto que actualizaba el protocolo actual y Macri ordenó dar marcha atrás. Críticas del PRO a Rubinstein y respaldo de la UCR.
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Horas después de que la Secretaría de Salud impulsara este miércoles, a través del Boletín Oficial, una actualización del protocolo para la interrupción legal del embarazo, Mauricio Macri ordenó revocar la resolución y abrió una nueva grieta dentro de Juntos por el Cambio. Según indicó La Nación, sectores del oficialismo le pidieron a Adolfo Rubinstein la renuncia, en tanto dirigentes del radicalismo salieron a apoyarlo en público.

Mediante otra publicación, la Casa Rosada iba a vetar este jueves la actualización del protocolo, que es una guía de atención integral en los causales en los que el aborto puede ser practicado de manera legal hasta el momento: cuando se busque evitar un peligro para la vida o la salud de la mujer embarazada o cuando el embarazo sea producto de una violación.

La revocación de la resolución fue confirmada, este jueves, por el ministro de Educación Alejandro Finocchiaro, quien luego de la reunión de gabinete indicó que el secretario de Salud “debería haber tenido otro tratamiento dentro del Gobierno”. “Es una cuestión de forma. No estamos haciendo juicio de valor sobre el tema o sobre Rubinstein”, agregó.

En la mañana del miércoles, Rubinstein había adelantado a través de sus redes sociales la nueva normativa. “Es un gran paso para seguir avanzando en la consolidación de derechos y en la protección de la salud pública con equidad”, celebró. Uno de los cambios más sustanciales era que la objeción de conciencia no podía impedir que un hospital o centro de salud realizara la interrupción del embarazo.

El primero en salir al cruce del secretario de Salud en público fue el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, ferviente opositor a la legalización del aborto. “Me parece lamentable y claramente inconstitucional la resolución, ampliando de manera irresponsable las causales de aborto no punible y limitando la objeción de conciencia médica. No puede pasar por encima de un debate de seis meses del Congreso Nacional y legislar por sí mismo, contradiciendo normas de rango constitucional”, lanzó.

 

En defensa de Rubinstein salieron los radicales Martín Lousteau y Ernesto Sanz. El senador electo por la Ciudad expresó su “respaldo al secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, que lo único que hizo fue cumplir con el Código Penal y el fallo F.A.L. de la Corte Suprema”. “Este gobierno dio un gran paso adelante cuándo abrió el debate sobre el aborto y hoy el Presidente sorprende con esta decisión contradictoria y que reprobamos”, manifestó, con un comunicado. Sanz, por su parte, hizo extensivo el apoyo al interior del partido centenario: “Mi solidaridad, apoyo y afecto a Rubinstein, un funcionario ejemplar, un lujo de la salud pública. Como tantos radicales a lo largo y ancho del país, nos sentimos orgullosos de su gestión”.

La controversia del Gobierno nacional surge unos días después de que Alberto Fernández afirmara, en una entrevista, que enviará “cuanto antes” al Congreso un proyecto para legalizar el aborto. En este sentido, con el cambio en algunas bancas, el panorama en la Cámara alta (que rechazó la iniciativa el año pasado luego de que fuera aprobada en Diputados) respecto a un nuevo debate se presenta muy similar en cuanto a los números, según recopiló NA.

En 2018, la votación por el “no” ganó por 38 votos a 31, pero con la renovación de un tercio de la Cámara, el “sí” sumó algunas voces a favor, como las del propio Lousteau y su compañera Guadalupe Tagliaferri, y perdió otras que militaron el rechazo, como la salteña Cristina Fiore.