El portazo de Garrigós de Rébori, la poderosa jueza de Justicia Legítima que ataca al Círculo Rojo

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La renuncia de Garrigós de Rébori provocó un cimbronazo en los pasillos de la Justicia. Su decisión de jubilarse para alejarse de un Poder Judicial “dramático” significó decenas de llamadas y cuchicheos varios. “Me cansé de tener esperanzas”, dijo la magistrada, ya sin demasiados filtros.

Hasta el 31 de marzo, Garrigós va a ser la única mujer dentro de la Cámara Nacional de Casación, un equivalente de la Cámara de Casación de Comodoro Py pero para delitos como homicidios, abusos y robos. Es el máximo lugar al que se puede acceder por concurso. Arriba de estos puestos sólo está la Corte Suprema.

Rébori fue presidenta de Justicia Legítima, una de las agrupaciones que nació durante el kirchnerismo como un espacio crítico de las tradicionales asociaciones de magistrados. En clara disidencia con el macrismo, pegó el portazo: “La Justicia se convirtió en un instrumento político, ya no quiero pertenecer a este sistema”, sostuvo en FM LaPatriada.

Lejos de la doctrina Lorenzetti

Más de una vez, criticó al presidente de la Corte Suprema por su gestión. El año pasado lo consideró parte de la maniobra que terminó por mandar a juicio político a Eduardo Freiler, que terminó destituido.

“Existe una línea de poder trazada entre Lorenzetti (presidente de la Corte Suprema) y ciertos jueces federales. Hay grupos de poder consolidados a lo largo de los años”, expresó, y puntualizó sobre ciertos “vicios” de la Justicia fomentados por el máximo tribunal con la colaboración del Poder Ejecutivo. Sus consideraciones sobre los federales son compartidas en las cercanías del Palacio de Tribunales, donde hace rato que los jueces miran con recelo y desconfianza a sus colegas de Retiro.

Planta bandera

Rébori es una histórica jueza que siempre dijo lo que pensaba. Durante la década de los 90, absolvió a Horacio Verbitsky en una causa que le había iniciado Carlos Menem por una nota donde el periodista afirmaba que el presidente no había sido torturado durante la última dictadura militar.

“La libertad de expresión tiene un significado doble. Uno, que nadie sea menoscabado en su derecho. El otro, el derecho colectivo a recibir información”, dijo por entonces la jueza correccional Gárrigos de Rébori.

Durante el kirchnerismo, cuando ya estaba en la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional (prima de la Cámara Federal de Comodoro Py), fue repudiada y hasta recibió un pedido de juicio político por su intervención en el caso Cromañón.

Junto con el juez Gustavo Bruzzone, liberaron a Omar Chabán en mayo de 2005 después de que se lo procesara por la tragedia. Para Néstor Kirchner, el fallo fue “un cachetazo vergonzante para las 193 víctimas, sus familiares y para toda la sociedad argentina”.Tuvo que pasar por la Comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura para defenderse y finalmente, el jury no avanzó.

Con la fecha de su jubilación asegurada acusó directamente al Gobierno de perseguir a jueces que no fallan como espera la Casa Rosada o bien que tienen expedientes sensibles para el poder político. “Hay jueces que ayudan a perseguir a ex funcionarios, es una estimación mía que algunos lo hacen por algún tipo de pedido. Todas esas persecuciones a los jueces, como el caso de Rafecas, son intentos para disciplinar”, lanzó.

Para terminar, prometió que una vez que se vaya del Poder Judicial, va a poder decir todo aquello que ahora su cargo no le permite. Mientras tanto, se calla mientras atiende los llamados de sus colegas. Muchos, tradicionalmente conservadores, están enojados con Cambiemos y comparten, en cierto punto, las quejas que deslizó Garrigós los últimos meses.