El plan de Weretilneck, el timing de Pichetto y otra elección que no festejan Macri ni Cristina

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Fuente: Diario Río Negro.

Ni el kirchnerismo ni Cambiemos pueden colgarse la medalla de la victoria después de las elecciones rionegrinas. Aunque acompañó las iniciativas de Mauricio Macri en estos tres años y medio de gobierno, Alberto Weretilneck dejó en claro que no respalda a ninguna fuerza nacional. Con un dato importante, señaló al senador rionegrino Miguel Ángel Pichetto como un “colaborador permanente” de su gobernación. Juntos Somos Río Negro, una fuerza que garantiza gobernabilidad pero no votos.

Dos días antes de los comicios, el 5 de abril, Pichetto se reunió con Weretilneck y con el ministro de  Producción, Dante Sica. El senador presentó una ley de emergencia económica, productiva, financiera y social de la cadena frutícola del Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Aunque el actual gobernador fue verdugo de Pichetto en 2015, hoy los une el tránsito por la ancha avenida.

La derrota de Martín Soria abre interrogantes en el peronismo rionegrino. El roquense dejó afuera del armado a La Cámpora y a Pichetto, un precandidato a presidente que, aunque no tenga ni remotas chances de ganar, preside el bloque peronista en el Senado hace 17 años. En cambio, prefirió polarizar con el gobierno nacional y emparentar a Weretilneck con Macri. Si hoy hay sonrisas en el Gobierno nacional, después de obtener poco más de cinco puntos a través de la radical Lorena Matzen, se las deben a vínculo que Soria trazó sin cansancio como estrategia de campaña. Después de una de las peores derrotas peronistas en la provincia, luego de haber ganado en 2017 y haber liderado las encuestas hasta los meses previos a la elección, es posible que se le pida a Soria alguna autocrítica dentro del partido.

Weretilneck sentenció, después del triunfo, que estaba más contento que lo que habría estado si el candidato hubiese sido él, una posibilidad que le bloqueó el Tribunal Electoral en un fallo ratificado después por la Corte Suprema. También recordó a Elías Sapag, fundador del Movimiento Popular Neuquino, partido local que gobierna Neuquén hace 57 años. La victoria de una candidata de último momento, con el 52,5% de los votos, reafirma a Juntos Somos Río Negro como una fuerza con caudal propio en el distrito.

La referencia a Sapag sugiere otro punto: el MPN es tildado de ser “eterno oficialista”, un partido que acompaña a cualquiera que se siente en la Rosada, algunas veces con mayor afinidad que otras. Ese puede ser el camino que Weretilneck dibuja para JSRN. Además, como en todo partido local, el apoyo a las reformas de fondo de los gobiernos nacionales viene acompañado de pedidos de recursos para la provincia y no de un abrazo ciego.


Alberto Weretilneck y Arabela Carreras

Aunque Omar Gutiérrez (gobernador electo de Neuquén) y Carreras (de Río Negro) garanticen la gobernabilidad de Cambiemos en un eventual segundo mandato, no es preciso suponer que los votos no kirchneristas le corresponden a Macri, algo que señala Pichetto cuando advierte, no sin fines propios, que el oficialismo puede quedar tercero a nivel nacional.

Las dos elecciones a gobernador sucedidas hasta hoy, Neuquén y Río Negro, permiten pocas inferencias nacionales debido a la presencia de fuertes espacios de carácter provincial. Aunque el hecho de que estos partidos sean ratificados por el electorado, que el kirchnerismo aún no haya logrado superar la barrera de los 30 puntos (a pesar de que las encuestas señalan que tiene entre 30 y 35% de los votos) y que Cambiemos haya hecho dos elecciones muy malas (Horacio Pechi Quiroga obtuvo el 15,24%), demuestran que la polarización nacional no parece rendir tanto como antes en términos electorales.