El ocaso del fiscal: Carlos Stornelli, de héroe de la transparencia a acusado de extorsión

El Canciller - Comentarios

La Fiscalía del quinto piso estuvo muchas veces repleta de gente. En abril de 2001, por ejemplo, cuando Carlos Stornelli pidió la indagatoria de Carlos Menem y todos sus colegas salieron a respaldarlo ante la posibilidad de que lo desplacen. Cuando pidió su prisión preventiva tres meses después, la situación se repitió y se acrecentó cuando el ex presidente quedó detenido.

La causa de los cuadernos generó también una ola de apoyos para el fiscal, acostumbrado desde hace casi cuarenta años a los vaivenes y a las victorias judiciales. Los que conocen a Claudio Bonadio aseguraban que Cuadernos era “la causa de su vida”. En el caso de Stornelli, siempre resaltaron que no le tenía miedo a los escraches ni a las recriminaciones. “A mí no me pagan para ser amenazado, me pagan para ser fiscal”, decía él a mediados de los 90, en el medio de algunos episodios de intimidación un tanto extraños que recibieron algunos colegas.

Comodoro Py siempre estuvo lleno de personajes como Marcelo D'Alessio, dentro y fuera de los expedientes. “Aprendés a convivir”, comenta un fiscal federal que hace más de 20 años que está en Retiro. Nunca se imaginaron los que comparten profesión con Stornelli que se le complicaría la permanencia en una causa por uno de esos sujetos.

Cuando Mauricio Macri se enfrentó a Aníbal Ibarra en el ballotage de 2003, Stornelli iba a ser el Procurador General de la Ciudad. Festejó con él en el bunker, pero nunca llegó a ese cargo. Años después se convertiría en ministro de Seguridad de Daniel Scioli, aunque tampoco estuvo demasiado tiempo allí. Volvió, después de dos años y medio de gestión, a su lugar en el mundo: Py.

La relación Macri-Stornelli está marcada por Boca. Quedó claramente oficializada cuando integró la comisión de Seguridad del club. El llamado a indagatoria y la contundencia de algunos de los argumentos del juez Alejo Ramos Padilla enfriaron el vínculo. “A Stornelli le soltó la mano el Tano”, aseguran en Comodoro Py. El Tano es, por supuesto, Daniel Angelici, uno de los hombres con más influencia en el mundillo judicial macrista.

Stornelli faltó dos veces ya a la indagatoria. La última citación (¿la última oportunidad?) se fijó finalmente para el 26 de marzo, aunque originalmente estaba planeada para el 22. El cambio se debió al viraje en la estrategia del fiscal. Los primeros dos llamados los desconoció. En el último, decidió argumentar que su abogado no podría asistirlo y pidió la postergación. ¿Estrategia o resignación?

Son sus mismos colegas los que aseguran que está solo. Y hasta lanzan apuesta sobre cuanto permanecerá en el expediente de los cuadernos. De todas formas, nadie quiere agarrar ese lugar. Y los fiscales de juicio están preocupados con lo que pueda llegar del expediente a la etapa de debate oral. El principado de Retiro está expectante.

¿Qué puede pasar si se presenta a indagatoria? Con las reglas de Py, una citación es un procesamiento en el 90% de los casos. “Nadie está tan loco como para llamar a un fiscal federal a declarar si no tenes los elementos para procesarlo después”, afirma un magistrado.

A Stornelli un procesamiento lo dejaría en una cuerda floja. Sin legitimidad para enfrentar a posibles imputados en cualquier expediente. Sin la moral (sí, moral) para negociar un acuerdo de arrepentimiento o pedir que una persona vaya a juicio. ¿Quién podría confiar en un fiscal procesado?

Comodoro Py parece también haberle soltado la mano. La decisión de la Cámara Federal de Mar del Plata de ratificar a Ramos Padilla en la investigación podría haber sido sorpresiva hace un mes. Ahora no. ¿Se animará el fiscal a llevar la decisión a la Cámara de Casación? Parece ser el único camino para, por lo menos, llevar la causa a su lugar en el mundo aunque nada ni nadie le garantizan ahora que eso sea algo seguro