El fin de la emisión cero, un pilar del segundo acuerdo con el FMI

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El Banco Central puso fin al principio de emisión cero para permitir que la cantidad de dinero crezca al ritmo de 2,5% mensual en septiembre y octubre. La norma era uno de los pilares del último programa consensuado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). También fijó nuevos pisos en la tasa de interés para garantizar que no se dispare la cotización paralela del dólar y que los depósitos en plazos fijo no migren hacia la divisa estadounidense.

Lo que a priori podría ser visto como una medida expansiva debe ser visto con una lupa. Si se hubiese decidido que la base monetaria permanezca constante –alrededor de los USD $1,3 MM- mientras que la inflación oscila cerca del 5%, la contracción económica habría sido asfixiante y muy difícil de sostener. En un comunicado, la entidad aclaró que la medida se adopta “a fin de evitar una contracción monetaria excesiva, en un contexto que ya presentaba una liquidez ajustada”, aunque sus voceros se preocuparon por aclarar que esto no debe ser considerado un “relajamiento o flexibilización“.

El mundo económico y financiero mira atento a estos pequeños cambios que hace el Banco Central porque advierten riesgos de una nueva devaluación con sus correspondientes saltos inflacionarios. El analista financiero Christian Buteler subrayó que “el problema de volver a emitir -además de otra vez cambiar las reglas de juego del programa monetario- es que va a ser más fácil convalidar la suba de precios que estamos viendo. Los precios están subiendo y ahora va a haber más pesos en la economía. Es un empujoncito más a la inflación”.

Pero los últimos cambios también apuntan a los ahorristas con plazos fijos. El Central garantizó que mantendrá alta la tasa para convencer a los depositantes de que se queden en pesos. De eso dependerá el control que la entidad demuestre sobre el tipo de cambio, lo que es alarmante en un contexto de alta incertidumbre en el que aparece la incapacidad de pago de la deuda externa.

Gabriel Caamaño, economista jefe de consultora Ledesma, explicó: “Esto es gestión de daños, dar espacio y tiempo para resolver el nudo electoral rompiendo lo menos posible. Resuelto el escenario político tiene que haber definiciones políticas y de política económica que vayan en línea con las expectativas”. Además, señaló que un problema central es la caída en la demanda de pesos. “Si la demanda de pesos se recupera los bancos van a necesitar la liquidez y el BCRA se las va a dar desarmando Leliq con baja de tasas”, agregó.

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La adecuación de las metas monetarias dispuesta por el BCRA será evaluada en las reuniones que el FMI tendrá en unos días. En ese sentido, el ministro Hernán Lacunza se reunirá con David Lipton en una semana.