El comodín: buscan los candidatos sumar a Lavagna sin ceder el primer lugar de la boleta

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Sólo no puede romper la polarización y nadie está dispuesto a cederle sin internas la posibilidad de pelear por la mejor silla de la Casa Rosada. Roberto Lavagna, con 76 años, es presentado por muchos como el único dirigente opositor con la capacidad de juntar los votos kirchneristas, massistas y de macristas decepcionados en una sola boleta. Pero necesita una cohesión que la oposición no ha mostrado hasta ahora: que casi todos los candidatos se hagan a un lado para que el salte.

¿Quién es más importante? ¿Cristina porque tiene más votos o Lavagna porque tiene más posibilidades de ganar? Esta es la pregunta que se hacen hoy los dirigentes del peronismo. Si el voto antikirchnerista se mantiene más arriba del 55%, ¿vale la pena entonces acompañar a quien tiene asegurado el segundo lugar?

Lavagna fue durante dos años la carta de presentación de Sergio Massa. No había cámara de televisión en la que el tigrense no ostentaba la presencia del economista en su partido: “Tenemos el mejor equipo económico; lo tenemos a Lavagna”. Las posibilidades del economista le plantean al tigrense una oferta interesante: con 76 años -77 al momento de asumir la presidencia-, Lavagna sólo tiene nafta para un único mandato; si mueve las piezas correctas, Massa podría ser el sucesor y llegar al cargo que le es esquivo desde que la victoria electoral del 2013 lo invitó a soñar. Eso sí, el plan inicial, llevar al economista de medalla a la cartera de Economía, quedó obsoleto por los sondeos que lo fogonean a ir por más.

Cristina-Lavagna es una fórmula que entusiasma a más de uno. Incluso si la unidad es prioridad y todos los esfuerzos se centran en derrotar a Macri resignando pretensiones. Lavagna-Cristina es igual de potente, pero está descartado que la senadora pueda llegar a competir por algo que no sea la presidencia. Además, no se conoce la postura de Lavagna frente a una posible alianza con Cristina: ¿Es, como Pichetto, un hombre que marca el límite en la senadora? ¿O está, como Massa, en la duda de acoplar o no a expresidenta.

El economista es visto por el kirchnerismo como un arma de doble filo: el comodín que asegura la victoria o la carta bajo la manga de Macri para dividir a los descontentos. Hasta el momento que decida dar el salto al vacío e ir al prime-time televisivo a hablar de su futuro, la incertidumbre se mantendrá. No habría que esperar que Lavagna recién de alguna definición unos días antes del cierre de las listas.

Massa, Cristina y todos los presidenciables del peronismo sueñan con contar con Lavagna como compañero de fórmula, siempre y cuando el lugar más importante quede para ellos. Pero al economista lo tientan para que no se conforme con menos que la presidencia y, en ese caso, tendría que ser otro quien baje sus expectativas para acompañar.