El 46% de Bolsonaro, un experimento que obliga al kirchnerismo y al PJ a sentarse en la misma mesa

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El resultado de las elecciones en Brasil se presenta como un arma de doble filo para el Gobierno: con una punta política y otra económica. Los comicios del país vecino fueron vistos como un experimento a gran escala de cara a las elecciones argentinas en 2019. El diario del lunes, que muestra al candidato bendecido por Lula da Silva, Fernando Haddad, 17 puntos más abajo del abanderado de la derecha Jair Bolsonaro, le muestra un panorama sombrío al peronismo argentino. Por otro lado, el conservadurismo que refleja el ganador, que se muestra como un Donald Trump latinoamericano, pone en jaque un crecimiento de las relaciones bilaterales entre Argentina y su principal socio comercial, justo cuando el oficialismo pone el foco en las exportaciones para salir de la crisis económica. El cóctel agridulce para Macri que obliga al kirchnerismo y a los dialoguistas a compartir una cena.

El Trump brasileño que amenaza con profundizar la recesión


Para los comicios de ayer, el candidato de Mauricio Macri para el país vecino era Fernando Haddad, gran perdedor de la jornada del domingo. Por lo bajo, el presidente argentino también tendió algunos puentes subterráneos con Jair Bolsonaro, quien quedó a las puertas de una elección en primera vuelta pero tendrá que sumar cuatro puntos más en veinte días para quedarse con la silla presidencial, algo parecería que va a ocurrir si se contempla que el otro candidato de la derecha sumó casi el cinco por ciento de los votos.

El gobierno previó el aplastante triunfo de Bolsonaro. El domingo, el ministro de Producción y Trabajo Dante Sica escribió en La Nación y aseguró que, gane quien gane, Argentina trabajaría para fortalecer el brazo comercial con Brasil. Es de esperar, de todos modos, que Haddad sea el candidato que más podría potenciar el comercio de la región, pero Macri no decide. Como posible presidente, Bolsonaro se presenta, ante todo, como una gran incógnita, tal como lo es Trump para sus pares europeos.

El experimento que sepulta a CFK


El resultado fue un baldazo de agua fría para el peronismo. Aunque queda un año para cerrar alianzas, las fisuras intrapartidarias desnudan que la necesidad está por encima de cualquier ego. Si el experimento brasileño se replica en toda la región y las derechas y centro derechas siguen avanzando, advirtieron ayer dirigentes del PJ, la frase de “sin Cristina no se puede y con Cristina sola no alcanza”. El 46% de Bolsonaro les sugiere que la unión es la única posibilidad de pelearle la presidencia a Macri, pero que igual puede ser insuficiente si la crisis económica no se profundiza.

El peronismo señala también la necesidad de unir fuerzas en tiempo récord. Algunos dirigentes ya salieron a pedir la gran unión peronista nacional para 2019. Es el caso del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández y el exgobernador Felipe Solá. El tándem de volátiles llama al cuarteto del PJ dialoguista -protagonizado por Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Juan Schiaretti y Miguel Ángel Pichetto- a dejar de lado las diferencias con CFK bajo el pretexto de que “el límite es Macri”.

A pesar de la crisis económica, la nueva alternativa peronista no piensa igual. Para algunos, como es el caso del gobernador salteño, el límite es Cristina. El problema es que cuatro años más de Macri dejan a algunos con aspiraciones presidenciales fuera de la carrera y piden que sea Cristina quien ceda su caudal electoral para labrar la victoria contra Cambiemos.