Economía en terapia intensiva: ¿qué pasará tras la cuarentena?

Un estudio de Moody's asegura que el PBI caerá 3,9% por los efectos del coronavirus. Cuál es el panorama, según los especialistas.
El Canciller - Comentarios
@luis Alejandro El gobierno seguramente ,dada...

Entre cuidar la economía o la vida, elijo la vida“, reitera Alberto Fernández en cada reportaje en el que adviene la consulta sobre la profundización de la recesión a raíz de la explosión del coronavirus. La decisión gubernamental cuenta con el apoyo popular pero dejará heridas graves en la ya maltrecha actividad que, según datos del Indec, acumuló en diciembre pasado 21 meses de caída consecutiva.

En 2019, el PBI de la Argentina se contrajo en un 2,2%, potenciado por el descalabro económico y financiero suscitado desde agosto, tras el abultado triunfo de Fernández sobre Mauricio Macri en las elecciones primarias. Este miércoles, la calificadora de deuda Moody’s alertó que la economía mundial sufrirá un shock sin precedentes a causa de la pandemia e indicó que de los miembros del G20, Argentina será el más afectado: de acuerdo a las estimaciones, el PBI nacional se reducirá en 3,9%.

Si bien las proyecciones serán estériles hasta tanto se conozca cuánto durará la crisis mundial por la enfermedad, todo indica que la economía del país tendrá una caída muy grande en el 2020. La retracción de la actividad ya estaba prevista antes de que se conocieran los efectos negativos del coronavirus. El pronóstico del Fondo Monetario Internacional era del 2,3%, mientras que los planes oficiales, más optimistas, hablaban de un retroceso de entre el 1% y el 1,5%.

En diálogo con El Canciller, el economista de la consultora DGI, Marcelo Elizondo, graficó la problemática. “La Argentina tiene una política muy dependiente del Estado, que va a quedar endeble, con una situación fiscal muy precaria que no le va a permitir inyectar muchos fondos tras la pandemia. Ahora existe una caída brusca en la recaudación y después de la salida de la crisis va a costar mucho volver a poner en marcha todas las cadenas de pago, financiamiento y producción. Habrá un problema de demanda y también de oferta”, explicó.

“Con la economía revuelta, es imposible pensar en que mejore el nivel de empleo en el país. Es muy probable que haya una reducción en la capacidad de compra de los salarios y habrá un problema inflacionario serio: el Estado está emitiendo mucho dinero y esto todavía no ha generado un salto porque como la gente casi no gasta, esos pesos no tienen a donde ir y caen en la circulación de la moneda”, ahondó.

De acuerdo a los datos publicados por el Indec este miércoles, el consumo cayó un 6,4% a lo largo de 2019. En los primeros meses del 2020, no existió repunte. Las consultoras privadas Scentia Nielsen indicaron que en enero las compras masivas retrocedieron por encima del 4%. El impacto de la pandemia agravará el cuadro de situación, dado que en este momento el consumo privado cae hasta en los segmentos más acomodados, ante la imposibilidad de cenar en restaurantes, viajar o adquirir ropa. Esas variables representan el 15% del PBI.

El economista jefe de la Fundación FIEL, Daniel Artana, consideró que el foco “debe estar puesto en tratar de sostener a las empresas privadas, que poseen la capacidad de volver a producir, porque cuando la economía recupere, eso va a permitir que lo haga más rápido”. En este sentido, afirmó que el problema “es mucho más grande que las PyMes, a donde apuntaron todos los anuncios“.

Consultados por un hipotético rebote económico en el mundo cuando la crisis sanitaria termine, ambos economistas coincidieron: no ven posible que la Argentina saque provecho en caso de que suceda. El país no podrá financiarse con deuda tras perder el acceso al mercado, no posee inversión extranjera directa en la economía real y tampoco goza de un gran nivel en las exportaciones.

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Por último, Elizondo dejó en claro que el contexto actual incrementa las chances de caer en default. “Con la volatilidad financiera que hay en el mundo, no sé quién se sentaría a negociar con la Argentina. Además, tenés un problema físico, no podés hacer workshop ni reuniones para conversar con los acreedores en distintas partes del planeta. Entonces, puede ocurrir que inoxerablemente empiecen a caer los vencimientos y entres en default no porque lo quisiste, sino porque no pudiste resolver el problema“, cerró.