Dos décadas en el PT y una enemistad manifiesta con Moro: Favreto, el juez que busca liberar a Lula

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La disposición anunciada por el juez Rogério Favreto generó una importante tensión en Brasil. Lula da Silva, detenido por un asunto de corrupción, sigue siendo el candidato presidencial que más mide en su país. Con un pasado cercano al Partido de los Trabajadores, el magistrado golpeó los tribunales de Brasil con una medida que sus pares buscan trabar y, el partido político con mayor militancia, presionar desde las calles para que el líder político salga en libertad.

A pesar de acusar a Moro de tomar una decisión basada en mayor medida en aspectos políticos que judiciales, el juez Favreto tiene un pasado cercano a los orígenes de Lula. El magistrado estuvo afiliado al Partido de los Trabajadores durante casi dos décadas. Recién abandonó las filas del partido cuando estaba a punto de convertirse en juez, en el año 2010. Además, lo lleva en su ADN: su madre y hermana también están afiliadas a la misma fuerza.

Favreto estuvo afiliado al Partido de los Trabajadores durante casi dos décadas.

Tal como sucede en Argentina, la justicia brasileña se encuentra inmiscuida en un complejo entramado político donde conviven magistrados afines a la centro izquierda y a la centro derecha. En ese sentido, la enemistad entre Favreto y Moro tiene un largo historial. Como miembro del TRF-4, el magistrado de guardia fue el único del tribunal que quiso abrirle un proceso al juez que dictaminó la prisión de Lula. En su voto, sostuvo que Moro actuaba según cuestiones de “índole política”.

Durante la presidencia de Lula, Favreto ocupó varios cargos en el ministerio de Justicia. Moro, por su parte, protagonizó un conflicto cuando hizo públicas varias escuchas telefónicas entre los principales miembros del PT, entre los que estaban el mismo Lula y Dilma Rousseff.

Hoy, los dos magistrados volvieron a cruzarse. El primero en blandir su espada fue Favreto, al dictaminar en su guardia la libertad de Lula. En tanto, João Gebran Neto, instructor del caso en un tribunal de segunda instancia, ordenó a la Policía Federal abstenerse a “practicar cualquier acto que modifique la decisión colegiada”, a pesar de que Fabreto doblegó la apuesta: “Reitero el contenido de las decisiones anteriores, determinando el inmediato cumplimiento de la medida de liberación en el plazo máximo de una hora”, escribió Favreto.

Lula cumple una pena de 12 años y un mes de prisión por corrupción y lavado de dinero desde el pasado 7 de abril en la sede de la Policía Federal en Curitiba (sur), acusado de haber recibido un apartamento de parte de una constructora a cambio de favores.