DonARG, el proyecto estudiantil que ayudó a salvar más de 10.000 vidas en cuarentena

Buscan estimular la donación voluntaria de sangre, un concepto que, en la Argentina, hace 20 años no existía. Trabajan 100% ad honorem y aún no han podido conocerse en persona.
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La pandemia del nuevo coronavirus llevó a que toda la atención sanitaria de la Argentina se abocara en la contención del brote que dejó casi 3.000 muertos en el país y en esta última semana reportó cifras récord de infecciones. En ese contexto -y por inercia-, disminuyó el cuidado de otras patologías y se cancelaron infinidad de cirugías. Muchas de ellas fueron postergadas por falta de sangre, un componente vital para realizar operaciones: desde el inicio del aislamiento preventivo, social y obligatorio las donaciones cayeron un 50%.

Sin embargo, un grupo de 14 estudiantes universitarios vislumbró una luz al final del túnel. En marzo, crearon un proyecto que fue elegido entre más de 100 propuestas presentadas a la Facultad de Ingeniería de la UBA y desde entonces han logrado aportar 3.600 nuevos donantes al sistema de salud.

Cuando el Covid-19 comenzó a diseminarse en territorio nacional, la casa de estudios lanzó el FIUBATON-Desafío Cuarentena, una competencia que invitaba a los alumnos a ofrecer respuestas que solucionaran inconvenientes originados por la pandemia. Así se concibió DonARG, que apuntó a incrementar las donaciones voluntarias de sangre en medio del confinamiento.

Foto: DonARG.

En las primeras dos semanas del encierro, el escenario desmejoró: las donaciones se derrumbaron un 80% en todos los hospitales y los propios empleados sanitarios pusieron su brazo para sostener al sistema. El problema era doble, porque los ciudadanos no sólo tenían temor de asistir a los sanatorios ante la amenaza del coronavirus, sino que además no sabían, a ciencia cierta, si podían salir o no de sus casas para donar.

Tras ganar el evento universitario, DonARG se comunicó con la Red de Medicina Transfusional de la Ciudad de Buenos Aires. “Nos metimos en un tema en el que ninguno tenía mucha idea, buscamos informarnos por todos lados para saber cómo funcionaba el sistema en la Argentina y qué necesidades tenían”, cuentan a El Canciller. Lo paradójico es que la mayoría de los integrantes no pudo conocerse personalmente, producto del aislamiento, y todo fue llevado a cabo vía Zoom, reconocida estrella de la cuarentena.

La mayoría de los jóvenes no tiene conocimiento sobre la importancia de brindar sangre de forma voluntaria.

La Red de Medicina Transfusional de CABA administra la sangre de más de 20 hospitales públicos del distrito porteño. Una de las primeras medidas que instrumentó para aumentar la seguridad en las clínicas e incentivar a la gente para que se acercara a donar fue sacar los bancos de sangre de los hospitales. Para ello, crearon cuatro postas, en escuelas y salones, con el objetivo de atender a los donantes con distanciamiento social y adoptando las medidas de higiene necesarias. Estos centros (en Barracas, Belgrano, Caballito y Montserrat) están completamente esterilizados.

Con el correr de las semanas, los medios de comunicación instalaron una campaña y los donantes fueron creciendo de forma paulatina. No obstante, persistía un inconveniente: la Red no contaba con un canal de difusión para fomentar la donación voluntaria y tampoco con una plataforma para brindar turnos. Allí apareció DonARG, 100% ad honorem.

“Los que saben más de programación se encargaron de la página (www.donarg.com.ar), otros se abocaron a comunicar por las redes sociales y con las actividades que hicimos llegamos a un rango etario olvidado por el sistema”, comenta Solana Cofone, miembro del equipo. Desde el sitio web se puede obtener un turno para donar en cualquiera de las cuatro postas. También, se especifican todos los requerimientos médicos que debe cumplir el paciente para someterse al proceso.

“Incentivaron más que nada a la gente joven, con lenguaje común a ellos. Son chicos extremadamente comprometidos, nos han facilitado lo que necesitábamos en el momento preciso. Tienen la enorme voluntad de colaborar para solucionarnos problemas. Fue importantísimo que existiera una plataforma donde el donante se pudiera inscribir y pedir un turno“, celebra Noemí Lena, directora de la Red de Medicina Transfusional de la Ciudad.

La profesional de la hemoterapia subraya que las transfusiones no están al nivel que deberían, pero han aumentado. Y aclara que la promoción de la donación voluntaria tiene que ser sostenida en el tiempo. En la Argentina, la problemática es cultural: un 60% de las donaciones son de reposición, es decir, pedidas de forma puntual por familiares, amigos o conocidos. Apenas un 40% lo hace espontáneamente en el país hoy, lo que significa un crecimiento respecto a 20 años atrás, cuando el porcentaje era 0.

“Hace 16 años que hacemos colectas. Salimos de los bancos de sangre hacia una institución para que las personas se acerquen voluntariamente a donar. Lo implementamos en iglesias, escuelas y clubes. Así logramos mejorar la situación”, explica Noemí Lena. En este sentido, desde el Ministerio de Salud de CABA aseguran que siempre habrá un paciente que necesitará sangre, dado que la mayoría de las cirugías precisan tres bolsas.

Foto: DonARG.

Desde DonARG hicieron una encuesta en la que detectaron una conclusión contundente. La mayoría de los jóvenes no tiene conocimiento sobre la importancia de brindar sangre de forma voluntaria. “Las personas que donan espontáneamente, en general tienen entre 35 y 40 años. ¿Por qué a lo jóvenes no se los incentiva? Si quizás son los que están más sanos. Entre los menores de 35 años, más del 50% dijo que nunca se acercó a donar porque no sabía que existía una necesidad“, agrega Solana Cofone (22), estudiante de medicina en el CEMIC.

Desde que lanzaron la campaña, a principios de abril, los jóvenes consiguieron que más de 3.600 personas sacaran el turno a través de la página web y fueran a donar. El auxilio llegó a más de 10.000 pacientes. Además, realizaron una campaña de donación en la Facultad de Odontología y llegaron a un acuerdo con Uber, durante el mes de junio, para que cada donante pudiera trasladarse gratis ida y vuelta al centro de hemoterapia correspondiente.

En su página de Instagram (@donarg.sangre) organizaron un mundial de memes que atrajo a miles de jóvenes, así como trivias y playlists. El equipo difunde, a diario, material de comunicación didáctico para explicar por qué es importante la donación voluntaria. La plataforma web también tiene un apartado dedicado a los pacientes recuperados del nuevo coronavirus que deseen donar plasma. DonARG trabaja con el Hospital Durand y la Fundación Infant. A través de su sitio ofrece turnos para que las personas se entrevisten con profesionales de la salud.

En la Argentina, un 60% de las donaciones son pedidas de forma puntual por familiares, amigos o conocidos.

La sangre, tras la transfusión, es analizada y se separa de acuerdo a sus tres componentes: glóbulos rojos, plasma y plaquetas. Los glóbulos rojos se destinan a personas que sufren anemia o para realizar cirugías y trasplantes; las plaquetas son trasfundidas a pacientes con tratamientos de quimioterapia o aplasia medular; y el plasma, a quienes sufren hemofilia, quemaduras o enfermedades del riñón o hígado. Es por eso que una donación puede salvar tres vidas.

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Quien quiera acercarse a un centro de hemoterapia de forma voluntaria, debe ingresar en la página web de DonARG y, previo a sacar un turno, llenar un formulario que indica si cumple con las condiciones básicas demandadas por el sistema de salud para ser considerado donante apto. Entre ellas, ser mayor de 16 años y menor de 65; y pesar más de 50 kilos. En la posta clínica, el procedimiento no dura más de 10 minutos y ayuda a miles de personas.