Doctrina Chocobar: la apuesta electoral de Durán Barba que divide al Gobierno y aísla a Carrió

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La resolución del ministerio de Seguridad que dirige Patricia Bullrich sobre el uso de armas de fuego por parte de las fuerzas policiales abrió una nueva grieta dentro del Gobierno, al que la paz del G20 exitoso le duró tan sólo tres días para luego recibir un baño de realidad frente a una economía apremiante. De cara a 2019, con el empleo y el PBI más bajos que al asumir, pero la pobreza y la desigualdad más altas, la apuesta de Cambiemos es la lucha contra la inseguridad y el narcotráfico.

(Jaime) Durán Barba jugó un papel en este proyecto porque tiene un fin electoral, eso está claro”, manifestó el analista político Marcelo Longobardi el miércoles por la mañana. La consigna taquillera que levantó Cambiemos parece sumar en las encuestas: algunas encuestas sitúan a Patricia Bullrich como la ministra con mejor imagen dentro del Gobierno, aunque sólo con un 29% de aceptación.

El oficialismo no es la única fuerza que puso en boga las consignas de la mano dura y la necesidad de controlar la inmigración. En la misma línea se expresó Miguel Ángel Pichetto, precandidato a presidente por parte del peronismo federal. No es casual: el avance de la extrema derecha en Brasil bajo la candidatura del presidente electo Jair Bolsonaro llamó a los dirigentes argentinos a salir a buscar los votos de los conservadores desencantados.

Como era de esperar, el giro hacia el “manodurismo” genera resistencia incluso dentro de la fuerza gobernante. La primera en expresar su disidencia fue, como siempre, la diputada nacional y líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, quien disparó hacia Bullrich sosteniendo que no avalará que su partido tome consignas del fascismo.

“He tenido la posibilidad de comunicarme con dos ministros y un secretario de Estado que me han dicho que Carrió ha tocado un límite, que las declaraciones han sido injuriantes”, aseguró el conductor de TN, Alfredo Leuco.

Frente a la certeza de que el “voto bala” moverá el amperímetro electoral, el primer mandatario se encuentra en una posición incómoda, atravesado por una dicotomía: por un lado aparece su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, la funcionaria con mejor imagen del gobierno, que se ha vuelto a imponer tras reglamentar la denominada “doctrina Chocobar“. Por otro lado está la líder de la Coalición Cívica, el faro moral de la alianza, quien meses atrás abrió una grieta con el Ejecutivo por el pedido de juicio político al ministro de Justicia Germán Garavano y ahora criticó de manera artera esta política, de la cual Bullrich tiene la anuencia del presidente.