Devaluación, riesgo país y nuevos aumentos: el cóctel económico que ahuyenta a los inversores

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Con la recesión económica a flor de piel, la turbulencia permanente no cede y las proyecciones de los principales analistas mantienen el pesimismo sobre las cifras que pegan en el bolsillo. La percepción negativa de los inversores extranjeros sobre los activos del país se profundizó, en tanto que las consultoras privadas anticipan un 4% de inflación para agosto. Además, en su intento de empatar a la devaluación, el Gobierno advierte la necesidad de realizar un nuevo aumento tarifario en el corto plazo y, con el mismo argumento, las petroleras inflarán el precio de las naftas. Cóctel explosivo para terminar el octavo mes del año.

Terminando agosto, la economía no da ninguna señal de rebote en el país que gobierna Mauricio Macri. La preocupación por el riesgo país sigue latente: en la última jornada, aumentó 25 puntos básicos y pone en jaque la confianza en los títulos de deuda. En ese sentido, en un ranking que mide el incremento de la percepción negativa en materia económica, Argentina aparece sólo detrás de algunos países de África.

Al mismo tiempo, un estudio de la calificadora de riesgos Moody’s asegura que “al observar el tamaño y la composición de la balanza de pagos y el ratio de reservas del Banco Central de la República Argentina, el país aparece junto a Ghana, Mongolia, Pakistán y Zambia”.

El peso argentino figura en el podio de las monedas más devaluadas del 2018.

En tanto, el peso argentino figura en el podio de las monedas más devaluadas. Las divisas de Argentina y Pakistán aparecen entre las más frágiles, pero la moneda del país de Asia sólo cayó 10% respecto al dólar en lo que va del año.

Además, la inestabilidad cambiaria de los últimos días empeoró la ya complicada negociación del Gobierno con petroleras y distribuidoras sobre el aumento a aplicar en las tarifas de gas a partir del primero de octubre. Por esa situación, se estima que se llegará a las audiencias públicas de la semana próxima con números tentativos y que recién hacia fines de setiembre el Enargas delineará los cuadros tarifarios definitivos. Como piso, los aumentos irán a partir del 25%.

En la misma línea, la devaluación del peso agrega cada vez más presión sobre el valor de los combustibles y estira la brecha que existe desde abril entre los valores “de paridad” y los que se encuentran en los surtidores, una diferencia que iba camino a ser resuelta, pero los las corridas cambiarias volvió a ensancharse.

En consecuencia, a principios de septiembre, las petroleras líderes del mercado volverán a aumentar las naftas y gasoil por un combo de suba en el tipo de cambio local, en el petróleo crudo a nivel mundial y, además, una nueva alza de impuestos. El Gobierno sostiene que se achica la presión tributaria porque se ajusta por una inflación que pierde contra la devaluación del peso.