Destaca Roa el éxito del “tercer candidato” en Neuquén y advierte a Macri por la polarización

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Las dos fuerzas con más intención de voto de cara a octubre, Cambiemos y el kirchnerismo, han decidido usar la misma estrategia electoral: la polarización con el otro. Aunque de ambos polos se apunta a sostener el bipartidismo, las erosiones que generan los piedrazos del rival -o enemigo- ya no hacer subir a los propios y, en cambio, van a parar a la tercera fuerza, el peronismo federal, que entre menos definiciones da, más electorado recibe -y viceversa-. En este marco, el editorialista Ricardo Roa puntualizó en el éxito de Omar Gutiérrez en Neuquén.

Bajo la prédica de que “Cristina no une y Macri tampoco”, destacó al escenario neuquino como un reflejo de que traspasar la grieta no es imposible. En los resultados finales, lo que sobresalió fue un flagrante rechazo a la figura del presidente -exhibido en el magro 15% que obtuvo Horacio Quiroga, el candidato de la Casa Rosada- y una confirmación del techo electoral que posee el kirchnerismo.

El apoyo de todo el aparato kirchnerista, que Ramón Rioseco creía haber capitalizado como activo, chocó contra la cruda realidad. Es más: le pudo haber jugado en contra. En 2017 había ido separado de su candidato a vice -el diputado nacional Darío Martínez– y cada uno promedió 18 puntos porcentuales. La suma hubiese dado 36%, pero juntos y con la venia de la expresidenta apenas rascaron los 26, 12% menos que el ganador.

Del otro lado, el Gobierno nacional también sufrió un duro revés. Muy lejos quedó el entusiasmo de las principales espadas del PRO por el inédito triunfo en las legislativas del 2017, en las que Cambiemos, en sintonía con su gran performance a nivel nacional, se impuso sobre el MPN. Macri debió aferrarse a una derrota digna y la sonrisa que esbozó al final del día se limitó al traspié del candidato de su enemiga.

En ese sentido, el presidente estuvo fino en ir a abrazarse con él hace unos meses, cuando vacacionaba en La Angostura. Gutiérrez devolvió gentilezas: tras ganar la elección, afirmó que tiene una relación cercana con su par nacional.

La inferencia que sale de las campañas de ambos frentes es paradójica. La mejor candidata de Cambiemos es Cristina y el mejor candidato del kirchnerismo es Macri. Pero una campaña que transmite “a quién no tenés que votar” no dice nada de a dónde irán a parar las preferencias de los descontentos.

En Clarín, Roa sintetizó la actual situación de las dos fuerzas con más intención de voto: “La elección neuquina descascaró la cacareada unidad del peronismo. La de Cambiemos no luce mucho mejor. Terminó por hundirse el acuerdo en Córdoba y Mestre y Negri anunciaron que competirán en listas separadas para gobernador”.

De la pelea entre los otros dos encuentra rendimientos el peronismo federal. Sin embargo, no es claro cuánto puede durar el intento de realizar una fuerza que contenga lo mejor de cada uno de los otros dos espacios. A medida que avanza la campaña, el electorado pide definiciones frente a algunos temas: la legalización del aborto, la política monetaria, el sistema impositivo, la regulación financiera o las retenciones agrícolas; todos clivajes de escisión social, que pueden dirimir un voto.