Despierta la “liga de los gobernadores peronistas” para borrar al kirchnerismo

El Canciller - Comentarios

El peronismo tendrá una prueba de fuego en el 2019. Se confirmará si Cambiemos fue solo un paréntesis o si llegó para sepultar lo que queda del armado que fundó Juan Domingo Perón y ratificar su liderazgo político. Ante esta situación de a todo o nada, el PJ “dialoguista” parece haber comenzado a delinear en qué formato llegará a las próximas elecciones. Sin la pieza esencial del candidato potable, comienza a acentuar las críticas y a diferenciarse de aquella “mimetización” que predominó entre los que huyeron del kirchnerismo. Su líder político entre las sombas es el alma mater del grupo, el poderoso senador rionegrino Miguel Ángel Pichetto.

Sin caras nuevas, sí comenzó a conformar un equipo de “técnicos” que permitan elaborar un plan de gobierno “creíble” de cara al 2019. Coordinados Pichetto, ya trabajan en el armado Miguel Peirano, Diego Bossio, Marco Lavagna y Osvaldo Giordano. Incluso ya alquilaron una oficina en las inmediaciones del Congreso.

El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey –a quien en el Gobierno siguen estimando como aliado clave– junto al de San Juan, Sergio Uñac, coincidieron el sábado en la “cumbre”, el la Fiesta Nacional de la Vendimia y ratificaron lo que dijeron hasta el cansancio después del 10 de diciembre del 2015: cualquier tipo de unidad tiene que ser sin el kirchnerismo.

El propio Urtubey lo explico esta mañana: “Me reuní con Gobernadores de San Juan, y otros intendentes, para hacer una profunda renovación en el peronismo, que es ofrecerle a la gente cosas. Estoy trabajando para que el peronismo discuta proyectos y no patrones. A mí me parece que siempre habrá segunda vuelta en nuestras elecciones.”, profetizó el mandatario salteño en diálogo con Radio La Red. No es casual. El peronismo piensa que la única chance de vencer al macrismo es por la misma vía por la cual perdió: el ballotage.

La sucesión de traspiés del Gobierno le da una chance inmejorable al peronismo ganar puntos con el electorado. Una economía que no repunta, los tarifazos, el escándalo que significó la sanción de la reforma previsional y la sombra de la corrupción dentro del Gabinete presidencial, abonan un terreno que el PJ todavía no capitalizó.

Según el diario Clarín, “a menos de 20 meses de la elección presidencial admiten que la opción del sector estará inevitablemente entre Urtubey y Massa”, admiten desde las entrañas del PJ.

Sin embargo, asoma un pequeño gran problema de fondo: qué hacer con el kirchnerismo. Lo que no posee el PJ “dialoguista” son los votos. Y eso en la mesa de negociaciones es un factor clave.