Desmiente Durán Barba la versión moderada de Cristina y acusa a su entorno de violento

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En momentos en los que la sociedad muestra su mayor grado de escepticismo respecto a la gestión de Mauricio Macri desde que desembarcó a la Casa Rosada y con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, Jaime Durán Barba decidió iniciar una campaña proselitista de polarización total.

Luego de equiparar a Cristina Fernández de Kirchner con Nicolás Maduro y de calificar al peronismo de autoritarista, nazi y comunista, el estratega comunicacional del PRO rechazó las encuestas que postulan a la expresidenta como vencedora en un balotaje, desmintió una suerte de “versión moderada” y le adjudicó los paros generales de la última semana. En este sentido, en su columna dominical en Perfil, tildó a los sindicalistas de violentos y machistas.

“Pasó con varios grupos de apretadores y también con mujeres que trabajaban en un restaurante y corrieron a los delincuentes arrojándoles cuanto objeto tenían a mano. Esa valentía es inusual en los hombres”, sostuvo. Utilizando a Hugo Moyano y Juan Grabois como ejemplos, afirmó que la sociedad se da cuenta que “el marketing de los que negocian con la pobreza y organizan ollas populares en cualquier sitio de la Ciudad, llevando a los pobres que controlan para que coman, es muy caro”.

Semanas atrás, en una entrevista con Jorge Fontevecchia, el ecuatoriano había insistido en la diferencia de valores que, según sus argumentos, divide a una gestión de la otra. “En algunos grupos se conserva la idea de que se puede conseguir dinero asaltando de cualquier manera, pero ya no para comprar armas y explosivos, sino para comprar coches y enormes extensiones de tierra para su disfrute”, sostuvo. Hoy, ratificó que la mayoría de argentinos que votó por Macri lo hizo porque no quiere que los dirigentes cercanos a la senadora estén en el poder.

Por otra parte, consideró que lo que impera en Sinceramente -el libro de Cristina- es la mentira sistemática“La afirmación de que esperaba que todos los argentinos y argentinas pudieran seguir gozando de una Argentina que dejábamos con el 5,9% de desocupación, es una fantasía sin conexión con la realidad”.

A sabiendas de que tendrá la difícil misión de pergeñar la estrategia proselitista en un contexto de plena recesión y con un electorado desencantado, el ecuatoriano se apropió de la “campaña del miedo”, una táctica engendrada por su enemigo electoral en 2015. Cuatro años atrás, al kirchnerismo no le alcanzó.