Desinformación: el 59% de las noticias sobre coronavirus contiene datos engañosos

En Argentina, el 90% de los encuestados confían en la información brindada sobre coronavirus por los científicos, médicos y expertos. ¿Qué sucede en los demás países?
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La información falsa es “reconfigurada”, lo cual implica que contenga datos verdaderos, pero se modifica al sumarse contenido engañoso o derivado de un contexto falso. La Universidad de Oxford y el Instituto Reuters documentaron el acceso a las noticias a finales de marzo y principios de abril. El sondeo se realizó en seis países: Alemania, Argentina, Corea del Sur, España, Estados Unidos y Reino Unido.

“El informe es un aporte para diferenciar fake news (piezas completamente falsas de contenidos) de desinformación”, sostiene Martín Becerra, Doctor en Ciencias de la Información.

Sobre el último concepto, el profesor e investigador del CONICET dice que se trata de “contenidos que intencionalmente distorsionan los hechos narrados, porque combinan referencias reales con otras que no lo son, o porque sesgan los hechos”. Esto último en referencia a cuando se citan fuentes de “una sola vereda”.

“Los rumores sobre el coronavirus se están propagando”.

El experto en medios aclara que “todas las encuestas online subestiman los hábitos de los sectores sociales sin buena conectividad”. A su vez, Becerra hace hincapié en que “en un país como la Argentina (u otro latinoamericano) ese es un obstáculo enorme que limita cualquier pretensión de representatividad”.

Por eso, considera que los datos de los informes son más prudentes de utilizar para pensar “hábitos de sectores medios y altos, urbanos y con disposición y tiempo para responder”.

Noticias falsas

La minoría de los encuestados consideró que vio mucha información falsa o engañosa según la fuente consultada y la plataforma en cada país. Entre las fuentes, las fake news son generadas por ciudadanos a los que los encuestados no conocen. Sin embargo, en Corea del Sur, España y los Estados Unidos los encuestados señalan que los políticos generan desinformación.

El trabajo relevó que cerca de un tercio de los encuestados vio fake news en redes sociales y aplicaciones de mensajería.

Otro dato: la mayoría en cada país dijo que los medios ayudaron a entender la pandemia y a explicar qué se puede hacer al respecto. No obstante, aproximadamente uno de cada tres también sintió que los medios exageraron sobre el COVID-19.

En Argentina, el 67% de los encuestados sintió que la prensa los asistía frente a la crisis. Mientras que el 75% consideró que los medios de comunicación les indicaron qué hacer durante este período. Por debajo de esas cifras, el 41% creyó que los medios exageraron al informar sobre el nuevo coronavirus.

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Ciencia argentina

“Es interesante cómo -según el informe- los encuestados desconfían de la fiabilidad del 100% de la información”, sostiene el experto en medios. Esta estadística es en base a que un porcentaje de los encuestados no confía en las fuentes (buscadores, sitios de videos, redes o apps de mensajerías) y en las personas que brindan los datos.

El último grupo está compuesto por: científicos, médicos y expertos; autoridades sanitarias; organizaciones globales de salud; medios; gobierno; gente conocida; políticos y personas desconocidas.

En quienes más confían los encuestados es en los científicos, médicos y especialistas al momento de escuchar información sobre el COVID-19. Esa misma confianza se repite en los seis países.

Argentina es el país que va primero en el sondeo. El 90% de los encuestados creen en los expertos, atrás quedaron Reino Unido (87%) y España (84%).

Becerra atribuye el crédito en fuentes oficiales científicas y expertas al “descrédito que tienen los medios, conductores y opinadores mediáticos”. Y va más allá en este punto. “Todas las encuestas comparativas (no sólo online) desde hace al menos 10 años muestran que en la Argentina los grandes medios y los periodistas notorios tienen menos credibilidad que sus pares de otros países“.

La credibilidad de los científicos y los médicos la vincula a que “suelen ser precisos y claros en la comunicación de su trabajo, el cual es socialmente útil y necesario”. Sobre esta cuestión hace hincapié en “el reconocimiento social a su labor, a pesar de la campaña de desprestigio organizada contra el sistema científico en el gobierno de Macri”.

El trabajo que realizan los científicos del país es de avanzada. Tal es así que Jorge Geffner, uno de los coordinadores de la Unidad COVID/CONICET, dice: “En el país empezarán los experimentos de las vacunas”. Ya científicos argentinos crearon el test rápido neokit-covid 19 que por una muestra respiratoria, indica en una hora y cuarto si una persona está o no infectada. 

También investigadores de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires (UBA) participarán en el desarrollo de una posible vacuna junto a científicos de Estados Unidos. Y científicos del Instituto Leloir y del CONICET hicieron, en 45 días, un test local que detecta si una persona desarrolló los anticuerpos contra el coronavirus y mide sus niveles.

Redes sociales

La red social más utilizada entre los jóvenes de entre 18 y 24 años para saber sobre coronavirus es Instagram en Alemania, Argentina, Corea del Sur, España, Estados Unidos y Reino Unido. Y según el país le sigue Snapchat o TikTok.

En el caso de Argentina, el 49% de los jóvenes de ese rango etario usa IG. Esta cifra ubica al país por delante de Alemania (38%).

El informe concluye que “los jóvenes confían mucho más en las redes más nuevas y visuales, como Instagram y Snapchat, para obtener información sobre COVID-19”. A su vez, considera que son “los jóvenes y las personas con bajo nivel educativo” las que usan menos los medios y más las redes sociales.

También Argentina se posiciona primero como el país en donde más se habla de coronavirus en grupos de WhatsApp con familiares (54%) y amigos (53%).

¿A qué factor responde la importancia de la app de mensajería en el país? Para Becerra, WhatsApp se utiliza en la Argentina (comparado con países con ingresos más altos) porque “es un servicio mayormente bonificado por los operadores de comunicaciones móviles”. Y aclara: “Eso incentiva mucho a su uso masivo”.

Sin embargo, el investigador del CONICET hace hincapié en que las cifras no implican que “los argentinos seamos más intensos en nuestras comunicaciones, sólo que concentramos más nuestras comunicaciones en una aplicación”.