Desaparecen 500 kilos de marihuana y culpa la policía bonaerense a las ratas

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La Justicia federal detectó un faltante de 495 kilos de marihuana en un depósito que se encontraba bajo custodia policial y que debía ser incinerado en los próximos días. Según explicaron los juzgados, la policía explicó que la casi media tonelada de droga había sido comida por las ratas.

En base a la débil explicación de la Policía Bonaerense, el juez de Campana -uno de los tres juzgados federales que habían realizado los operativos en los que se habían secuestrado los estupefacientes (los otros dos son Tres de Febrero y San Martín)- Adrián González Charvay, citó a declarar a cuatro jefes policiales de la Subdelegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado de Pilar, la locación de donde desapareció la droga (o fue comida por las ratas).

El magistrado descree de la coartada de la policía y presume la droga fue robada para comercializarla. Los oficiales le remitieron al juez González que cuando ingresaron al depósito judicial -en agosto de 2017- vieron a roedores de gran tamaño corriendo por el lugar y que los bloques de marihuana estaban masticados y sus envoltorios, rotos.

En ese momento, el juez ordenó realizar varios peritajes para comprobar la coartada de los efectivos. Los resultados de los mismos derribaron la hipótesis. Hasta el momento no se tomaron medidas contra ninguno de los policías, aunque se abrió una investigación para encontrar a los responsables.

Según fuentes judiciales, se tomó la opinión de un licenciado en zoología para chequear si podrían haber sido las ratas las que consumieron la droga. Aquel miembro del Conicet descartó la idea: llegó a la conclusión de que es improbable que la droga desaparecida fuese comida por ratas a pesar de la gran cantidad de roedores que había en aquel depósito.

Ahora, los investigadores intentan seguir la ruta que pudo haber tenido la marihuana desde que desapareció del depósito judicial. El magistrado tiene como principales sospechosos a los jefes policiales, que tenían llave de dicho lugar.