Desafía Pichetto a Cristina y levanta un muro entre los peronismos

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Uno de los primeros políticos argentinos en calificar al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela como una dictadura fue el senador por Río Negro Miguel Ángel Pichetto. El jefe del bloque del Peronismo Federal en la Cámara Alta cortó el listón de una carrera que de gran importancia de cara a las próximas elecciones.

“El proceso de Maduro merece el repudio de todos los partidos democráticos de Argentina”, escribió en senador. Poco tardaron en sumarse al rechazo masivo a Maduro otros referentes de la política local. Acompañaron a Pichetto Juan Manuel Urtubey, Sergio Massa y todo el abanico de dirigentes del oficialismo, empezando por el presidente Mauricio Macri, quien reconoció como jefe de Estado a Juan Guiadó.

Ni Cristina Kirchner, ni Axel Kicillof, ni las voces oficiales de Unidad Ciudadana emitieron opiniones sobre el tema. Es de suponerse que, si se pliega al grupo de líderes y ex líderes de centroizquierda que gobernó la región por una década, entonces la expresidenta encontraría dificultades para mostrarse hoy en la vereda opuesta al abanderado de Hugo Chávez. Si se expresó, en cambio, el abanaderado del Papa en Argentina, Juan Grabois.

En lo interno, la jugada de Pichetto, que divide a la política argentina en torno a dos grupos -aquellos que se acoplan a los intereses de Donald Trump contra los que aún responden, en última instancia, a los de Vladimir Putin y Xi Jinping-, desenmascara una de las realidades que genera optimismo en el oficialismo: las diferencias entre el peronismo del medio y Cristina Kirchner son incluso más insoslayables que las que tiene con Macri.

¿Los garrotazos de la economía pueden encauzar en el desencanto y la desaprobación a las dos fuerzas más importantes de la oposición? El Gobierno confía en que una leve recuperación económica comience en abril y despeje toda duda. En un eventual balotaje entre Macri y Cristina, ¿a quién llamarían a votar Massa, Pichetto y Urtubey?

La configuración de la región tiene en el presente un impacto local mucho más importante que antes. El avance de la centroderecha, consignas taquilleras contra la inseguridad, la lucha contra el narcotráfico como bandera, son varios de los pilares discursivos de los nuevos partidos que surgen, algunos tan outsiders que generan incertidumbre entre los otros.