Desafía Lula a la Justicia, agota el plazo de entrega y se escuda en el pueblo para resistir a la policía

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Pasada la hora que la Justicia brasileña le dio para entregarse, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva aún se encuentra en la sede del Sindicato Metalúrgico del que supo ser titular. El ex mandatario está rodeado por una multitud que lo apoya e impide -tácitamente- el ingreso de la policía para efectuar su detención.

La oposición del dirigente del Partido de los Trabajadores lo señala como un prófugo, pero legalmente esto no es así, ya que tanto la policía como la justicia conocen su paradero, pero están negociando su detención para evitar disturbios.

En ese sentido, los allegados al Lula afirman que el expresidente no tiene pensado entregarse con un discurso “de despedida” en el que exprese la injusticia de su sentencia, ya que el propio Lula afirmó que sería imprudente.

Rui Falcão, expresidente del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, ha asegurado, al llegar esta mañana a la sede del sindicato, que el exmandatario “solo se decidirá (si se entrega o no) al final de la tarde“; sin embargo, la justicia rechazó la apelación de Lula, por lo que las instancias judiciales ya fueron agotadas.

El clima aquí en el sindicato de los metalúrgicos es de total incertidumbre. Nadie sabe si (Lula) va a hablar, si se rendirá o no“, explicó la periodista de El País Marina Rossi. A su vez, los trabajadores de una fábrica de Renault están bloqueando la carretera sur de Brasil en contra de la prisión del ex mandatario.

El juez de la causa, Sergio Moro, le dio la opción de entregarse en Curitiba, pero Lula se negó. “Me voy a quedar en mi pueblo, en el símbolo de la resistencia y la lucha de los trabajadores”, explicó. “Lula no ha tenido el derecho de que todos sus recursos legales fuesen analizados“, sostuvo la actual líder del PT, Gleisi Hoffman.