Derecho de admisión y amenazas: la guerra de la barra oficial contra la dirigencia de River

Un integrante de Los Borrachos del Tablón amenazó a D'Onofrio por las redes luego de que detuvieran a 50 miembros propios en Lanús. Desde el club tomarán recaudos. La historia de un conflicto anunciado.


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La feroz interna de la barrabrava alteró el clima de sosiego que gozaba River Plate, mientras aguarda expectante la primera semifinal de la Copa Libertadores ante Boca Juniors, en el Monumental. En las últimas horas, un integrante de la facción oficial -desbaratada anoche en el estadio de Lanús- amenazó a Rodolfo D'Onofrio a través de las redes sociales y provocó un dolor de cabeza en la dirigencia.

Desde el club de Núñez confiaron ante El Canciller que no harán declaraciones públicas y calificaron a la situación de “máxima sensibilidad”. En este sentido, no sería extraño que a raíz de la intimidación al presidente aumente el número de efectivos de seguridad en el día a día del club, en caso de que hubiera que abortar cualquier tipo de ataque.

“Por más de que tengan derecho de admision y haya un procedimiento espectacular para la semifinal; ¿Quién nos garantiza a nosotros que mañana podamos circular libremente en River sin ningun problema?”, apuntaron fuentes de la institución.

El conflicto estalló ayer, pero se gestó hace tiempo. Todo inició en la fallida final contra Boca, en noviembre pasado. Un día antes del escándalo con el micro Xeneize, la policía le decomisó a Héctor Caverna Godoy, jefe de los Borrachos del Tablón, una suma cercana a los 11 millones de pesos y 300 carnets de colegas suyos, a quienes el Gobierno nacional les aplicó el derecho de admisión. El exlíder de la barrabrava fue elevado a juicio por infringir el artículo 5 de la Ley del Deporte -promoción a la formación de barras-.

Desde entonces, la facción oficial no volvió a pisar el Monumental, a excepción del homenaje a Rodrigo Mora. El club prohibió la venta a la Sívori Alta a todo aquel que no tuviera un año de antigüedad como socio, impidió que se pudieran falsificar identidades y cercenó la venta a las filiales.

Y la disidente comenzó a cranear su regreso. Es el mismo grupo que controló la popular local en la primera década del siglo, con agregados: Moreno, Merlo, algunas zonas del sur del conurbano y miembros de la exbanda del Oeste aglutinaron más de 200 nuevos barras, que se hicieron presentes en la tribuna Centenario a lo largo del año preanunciando lo que vendría.

Lanús era el recinto ideal para cristalizar la vuelta, a toda orquesta. Con un trapo que consignaba “Nosotros somos la historia”, coparon la tribuna local del Granate.

Pero en las afueras, antes del inicio del encuentro, la Policía Bonaerense evitó una masacre. La barra oficial, al tanto de los acontecimientos, pergeñó una emboscada con armas de todo tipo -una con silenciador, otra con percutor a repetición-, que no se concretó de milagro. Para colmo, fueron detenidos más de 50 barras propios.

“Hicimos bien en no participar del proceso de venta de entradas (NdR: se encargó Copa Argentina). Cuando un club juega de visitante, las instituciones se hacen responsables de la venta, nosotros nos desligamos de eso porque no están las garantías dadas. Los hechos nos dieron la razón”, explicaron desde Núñez.

Dos semanas atrás, Los Borrachos del Tablón habían dado un aviso en Paraguay, en el partido ante Cerro Porteño por los cuartos de final de la Libertadores. Aún cuando pesaba sobre la mayoría de ellos el derecho de admisión, hicieron su presentación en el paravalanchas de La Nueva Olla gracias a entradas de cortesía de la Conmebol. Y mostraron todo su enojo contra la cúpula dirigencial. Hoy, el malestar devino en amenaza.