Del pelotero al Zoom: cómo subsisten las animaciones infantiles

Los festejos de los más pequeños en tiempos de coronavirus: juegos, vínculo entre los niños, pantallas y el rol de los padres. La incertidumbre de los salones de fiestas: "Seremos de las últimas actividades en volver".
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El aislamiento social obligatorio, que rige en Argentina desde el 20 de marzo, obligó a la reinvención de varias actividades. La animación de cumpleaños no fue la excepción: quienes se encargan de organizar las fiestas infantiles debieron cambiar el pelotero y la piñata por los shows vía Zoom. Eso sí, manteniendo la misma premisa: que los chicos disfruten su cumpleaños.

En el ya lejano marzo, la agenda de Daniela -psicóloga y, desde los 18 años, animadora infantil- estaba bastante apretada. La creadora de @CantaréCantando tenía por delante varios compromisos de cumpleaños. Pero, el brote de coronavirus llegó, las clases se suspendieron y los festejos, quedaron postergados. “Quedé en stand by, pensando que ya se iba a levantar la cuarentena, que iba a ser solo por quince días. Pero claramente no fue así”, comenta a El Canciller.

Al principio, la virtualidad fue una manera de mantenerse vigente. Pero, a esa altura, ya no estaba sola: con su novio Sebastián (@cirueloproducciones) decidieron pasar la cuarentena juntos y empezar a armar videos para subirlos a las redes. “Decidimos estar más activos. Primero hicimos videos con propuestas para que los niños hicieran en sus casas. Después, nos comenzamos a quedar sin ingresos y empezamos a intuir que esto iba para largo, por ende, no nos quedó otra que reinventarnos”, agrega la psicóloga.

El primer cumpleaños virtual, cuenta, llegó sin mucha anticipación (“me contrataron con solo un día de anticipación”, explica) y los riesgos eran varios: que los chicos pierdan la concentración, se aburran y hasta que el cumpleañero se sienta un poco decepcionado por el festejo virtual.

“La idea fue, desde un primer momento, que los chicos no tengan un rol pasivo. Que no se queden mirando solo la pantalla. Por eso nosotros remarcamos la necesidad que en el festejo tengan la chance de jugar, de poner el cuerpo. Hacemos circuitos por las casas, les decimos que se conviertan en momias con papel higiénico. En otras palabras, que sean parte activa del festejo”, indicó la animadora.

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El deseo de niñas y niños

A punto de cumplir siete años, Olivia le hace un reclamo a su madre: “No te digo de invitar a todo el aula, pero a una o dos amigas, no es mucho y no cuesta nada”, pide. La mamá reconoce el deseo de su hija, pero sabe que es un pedido imposible. La negociación termina con la promesa del festejo de cumpleaños, pero de manera virtual.

Esa escena se repite en casi todos los niños que cumplen durante los meses de otoño e invierno. Daniela -ahora más en su rol de psicóloga que de animadora- reconoce la angustia de los chicos por no ver a sus amigos pero que, pese a este contexto del encierro, el cumplañero igual se puede sentir agasajado.

“Siempre es mejor el vínculo personal que el virtual, el cara a cara y el lazo con los compañeros”, destaca la animadora, pero agrega: “En estos festejos se pueden compensar a través del juego, del compartir un momento, aunque sea por medio de las pantallas”. Asimismo, hace hincapié en que, al ser nativos digitales, los chicos se sienten familiarizados con las herramientas. “Algunas veces, incluso, ellos le terminan enseñando a los padres cómo poner fondos virtuales. Tienen naturalizado hablarle a una cámara”.

Los animadores también destacan la iniciativa de padres y familiares. “Se nota que quieren armar algo distinto, que no sea un día más en la cuarentena. Cumplen más con los horarios de la videollamada o participan en los regalos. Eso también es para resaltar”, completó Daniela.

La otra cara de la moneda

Más allá de la reinvención de los festejos virtuales, la pandemia golpeó fuerte al sector. Lo que más lo sufren son aquellos animadores que no pasaron a la modalidad virtual y, sobre todo, las empresas que alquilan salones para organizar fiestas.

“Tenemos claro que seremos una de las últimas actividades en volver. Y una de nuestras mayores preocupaciones son los costos fijos que afrontamos, porque en general alquilamos locales grandes. Muchos pagan hasta 100 mil pesos de alquiler. Y además de los impuestos, pagamos servicios de emergencia, seguros que cubren a los chicos y a las familias, fumigaciones, Adicapif y Sadaic, entre muchas otras cosas”, había narrado, semanas atrás en Clarín, Karina Barros, vocera de SYMA (Salones y Multieventos Argentino).

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Las PyMEs del sector -la mayoría, sin disponibilidad de un salón propio- aseguran que trabajan en alternativas con los eventos ya señados (una opción es pasar todo para el año entrante) pero coinciden en que aún no hubo ningún plan específico de parte del Gobierno para el actividad.

Esta industria sabe que será difícil, estas semanas, imaginar un festejo de cumpleaños con más de 30 chicos correteando por ahí. Y que las animaciones volverán, al menos, una vez que se reincorporen las clases en todo el país. “Esperos que los políticos reconozcan las dificultades que enfrentamos”, completan desde SYMA.