Del celular de Dios a la calculadora

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La derrota contra Palmeiras en La Bombonera dejó el aire viciado de fatalismo. El Xeneize quedó lejos del mejor escenario posible y la actuación del segundo tiempo estuvo entre las peores del semestre. Si bien todavía restan dos partidos, quedan más que 180 minutos fundamentales en los que habrá que hacer varios cálculos. ¿El peor error posible? Dar por muerto a Boca.

Para empezar, habrá que estar atentos a lo que pase esta noche con Junior de Barranquilla y Alianza Lima. Una victoria colombiana dejaría a Boca en tercer lugar. Un triunfo de los peruanos, un tanto más improbable, los metería en la pelea por el segundo lugar, que seguiría en nuestras manos.

A continuación, será clave lo que pase el próximo miércoles en Barranquilla. Si los cafeteros –que hay que reconocerlo, no son ningún cuco- ganan hoy y repiten en una semana, el Xeneize estará eliminado y deberá conformarse con aspirar a mantener el cupo que clasifica a la Sudamericana. Con un empate habrá que hacer más cuentas y una victoria dejará atrás los fantasmas. Hasta ahora, en su única presentación como local, Junior cayó 3 a 0 ante Palmeiras. Datos.

Ahí entrará en juego lo que ocurra en la última fecha, dentro de 3 semanas, cuando los de Guillermo reciban a Alianza Lima (en los papeles, el rival más débil del grupo) y los colombianos viajen a São Paulo para enfrentarse con Palmeiras que, ya clasificado, es probable que preserve a varios de sus titulares habituales. ¿Entregarán los puntos los brasileños para perjudicar a Boca? La idea parece descabellada, más teniendo en cuenta que varios jugadores que habitualmente no suman minutos tendrán la chance de mostrarse ante el entrenador y ganarse un lugar.

En lo inmediato, para Boca será fundamental llegar a Colombia con plena confianza. Antes de eso, asegurar, o por lo menos encaminar, el título de la Superliga el domingo en La Plata ante Gimnasia puede servir y mucho para levantar la moral de un equipo abatido por una derrota dolorosa y exclusivamente más por errores propios que por méritos del rival.

Guillermo y su cuerpo técnico tendrán que hacer un buen trabajo, en especial con el hoy cuestionado arquero Agustín Rossi. Es importante que asimile el golpe de la responsabilidad en la caída de anoche y no pierda el foco. Es momento de que el Mellizo demuestre lo que aprendió del señor Libertadores, Carlos Bianchi, un especialista en recuperar jugadores y sacar pecho en las difíciles.