Defiende Marcos los US$ 50 mil millones del FMI y restablece el diálogo con Pichetto por el presupuesto

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Después de la derrota por la Ley de Emergencia Tarifaria, los reclamos de Miguel Ángel Pichetto y la crisis económica, Marcos Peña visitó la Cámara de Senadores en el marco de su segundo informe de gestión del año, en el que, esencialmente, defendió -y celebró- el acuerdo por el préstamo stand by con el Fondo Monetario Internacional.

A su vez, también se encargó de dejar en claro ante los legisladores presentes la necesidad de acompañar al Gobierno Nacional en este camino de ajuste que busca reducir considerablemente el déficit fiscal, uno de los requerimientos del organismo acreedor.

Peña, quien admitió ciertas “turbulencias” en la economía luego de la crisis cambiaria originada que derivó en una feroz devaluación y la destitución camuflada como renuncia de Federico Sturzenegger, sostuvo que el regreso al FMI fue la mejor solución para conservar el gradualismo.

Luego de admitir “turbulencias” en la economía, el jefe de Gabinete sostuvo que el regreso al FMI fue la mejor solución para conservar el gradualismo.

“El acuerdo que alcanzamos es el más grande la historia del Fondo en proporción y se alcanzó de manera extremadamente rápida”, señaló orgulloso, en tanto aclaró que el préstamo posee “una salvaguarda para incrementar el gasto social en caso de que las condiciones sociales así lo requieran”.

Sin embargo, luego de las pronosticadas críticas de la oposición por las políticas económicas que Cambiemos ejecuta, el jefe de Gabinete pudo comenzar a restablecer relaciones con el peronismo dialoguista, con el objetivo de pasar el Presupuesto 2019 con los lineamientos del FMI.

“Estamos convencidos de que éste es el camino y que las dificultades las vamos a superar mas rápido y mejor cuanto más juntos estemos”, sostuvo.

En el sendero de ajuste que está obligado a cursar el país, desde Casa Rosada entendieron que es necesario -ahora sí- volver a las bases y, sin mayoría parlamentaria en ninguna de las dos cámaras, configurar un esquema de cooperación con los partidos opositores.

Para ello, Marcos visitó, esencialmente, la Cámara Alta durante la tarde del miércoles. Sabía, desde un principio, que Miguel Ángel Pichetto, la principal carta opositora en el recinto y la llave maestra para aprobar, dormir o trabar un proyecto, le reclamaría el egoísmo adoptado por el Gobierno desde octubre de 2017, cuando arrasaron en las elecciones parlamentarias.

Sabía también que el principal acusado por el senador por Rio Negro iba a ser Jaime Durán Barba, a quien destrozó durante su discurso en la madrugada que se aprobó la Ley de Emergencia Tarifaria, por su “desprecio por las instituciones políticas”.

En el sendero obligado del ajuste, Marcos Peña visitó la Cámara Alta con el objetivo de restablecer el diálogo con Pichetto y el peronismo dialoguista.

Consciente de las diferencias entre el jefe del interbloque Argentina Federal y el asesor ecuatoriano, Peña soportó las críticas a la espera de una señal positiva. Y llegó. Promediando los 10 minutos de exposición, Pichetto le tendió una mano conciliadora a su interlocutor.

Conciliador, pero precavido, el senador le exigió al jefe de Gabinete de la Nación la urgencia de constituir un “diálogo serio” entre Gobierno y oposición, recordándole la cooperación brindada durante el primer tramo de la gestión.