“Deberíamos empeñarnos ya en buscar puntos de acuerdo”: Alberto reforzó el llamado al diálogo en una reunión con la Iglesia (y Lousteau)

El Presidente aseguró que la Argentina vivió "años difíciles" porque no ha podido "terminar con el odio y la división". Hizo énfasis en la inversión y la producción.
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En un discurso conciliador y con un fuerte llamamiento al diálogo, Alberto Fernández disertó este viernes en un simposio de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, en el que junto a la presencia del senador de Juntos por el Cambio, Martín Lousteau, los referentes de la Iglesia católica convocaron a la unión de todos los sectores socioeconómicos para “recrear la patria grande”.

En el día en que Mauricio Macri reapareció en la escena política para ratificar su “compromiso” a sentarse en una mesa con otras fuerzas políticas -condicionando esa presencia a “dar de baja el embate a la Justicia y la propiedad privada”- y para abogar por “la construcción de una agenda de desarrollo, que promueva la generación de empleo y de la producción“, el mandatario nacional coincidió con esos últimos términos de su predecesor en la exposición, en una alocución que prescindió de las críticas a la gestión de Cambiemos.

Las 9 definiciones de Alberto frente a la Pastoral Social

  • “Deberíamos empeñarnos ya en buscar puntos de acuerdo, en empezar un diálogo sincero que nos permita transformar a la Argentina en un país de producción y que recupere los valores éticos que se han perdido“.
  • “Cuando yo escucho hablar de que tenemos que volver a la normalidad: ¿a qué normalidad queremos volver? La normalidad que teníamos antes de la pandemia estaba signada por la desigualdad, el desamparo de millones de seres humanos que quedaban sumergidos en la pobreza, en una suerte de cultura del olvido, en la que muchos terminan sobrando. Como la llama el Papa Francisco, en la cultura del descarte. Yo no tengo ninguna vocación en volver a esa sociedad injusta que hemos creado“.
  • “Tenemos que construir un país que se integre detrás de la idea de producir, de generar trabajo, de invertir en más igualdad. También, en la lógica de repensar cómo queremos que sea el Estado. Hoy, que celebramos 37 años de democracia, debemos reconocer que los resultados no son los mejores. Tenemos 40% de pobreza, problemas de ingreso al mercado de trabajo, educación pública y salud maltratada desde el Estado y recién recuperándose ahora”.
  • “La ética de la política no pasa solamente por no robar en el Estado, nadie que se sienta funcionario puede ver como un dato posible que se robe. La ética en la política también exige no estar en paz viendo que el de al lado está sufriendo y eso es lo que a nosotros debería avergonzarnos después de tantos años de democracia“.
  • “El capitalismo entró en crisis el día en que dentro de las empresas fueron más importantes los gerentes financieros que los de la producción. El mejor capitalismo fue el de (Henry) Ford, que un día se preguntó ¿por qué este auto no pueden tenerlo los que están en mi fabrica? Y se ocupó de que accedieran. Así escaló la igualdad en esa sociedad. Ese ejemplo me vale para pensar como nosotros quisiéramos que sea el capitalismo, necesitamos que crezcan todos, no solo uno”.

  • “Hemos vivido años difíciles porque no hemos podido terminar con el odio y la división entre nosotros. A esta altura deberíamos darnos cuenta que eso nos ha conducido a este presente que tenemos. Es un muy mal negocio odiar al otro y tenemos la oportunidad de dar vuelta esa página, y empezar a construir juntos, todos remando para el mismo lado, tirando de la misma cuerda, respetándonos en el disenso. Respetando que el otro no es igual que uno, respetando, no tolerando, porque respetar es algo que uno hace desde el alma”.
  • No puede ser que nos hayamos acostumbrado a que alguien limpie los vidrios del auto buscando monedas para sobrevivir. Más del 50% de los chicos menores de 14 años están en situación de pobreza, y eso debe preocuparnos en un mundo que cada vez exige más inteligencia”.
  • “Tenemos que ser una generación que vuelva a integrar al país, que vuelva a darle oportunidades a todos, con la construcción de una Argentina más igual, que desarrolle las economías regionales, que le permita a cada argentino desarrollarse allí donde ha nacido”.
  • “Creo que el diálogo es el camino, lo he creído siempre y sigo insistiendo en eso, no me van a torcer en esa idea“.

De la jornada, que se desarrolló bajo el lema “Diálogo social para la igualdad”, participaron también el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Oscar Ojea; el presidente de la Conferencia Episcopal de Pastoral Social, Jorge Lugones; el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, y Lousteau.

El senador de la oposición consideró que “el primer paso para encarar este período es recomenzar el diálogo fraterno: cuando no hay diálogo quiere decir que nadie está preocupado por el bien común y cuando se discute a los gritos no se está discutiendo nada porque no hay escucha“.

Por su parte, Béliz leyó un texto en el que destacó que “escuchar al otro es saber corregir, es abandonar la profunda inseguridad de la autosuficiencia o la agresividad, es hacer silencio del propio yo para descubrir la riqueza de un nosotros y un nosotras más pleno”, en tanto pidió “escuchar juntos al pueblo y primero que nada al pueblo más sufriente“.