De traicionar a Gioja a articulador del peronismo: Uñac, el amigo sanjuanino de Lavagna

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El suceso político del fin de semana tuvo lugar en San Juan. Con el pretexto de la tradicional Fiesta del Sol, Sergio Uñac logró congregar a todas las ramas del peronismo, exhibió la imagen más amplificada del partido en mucho tiempo y sacó a relucir su rol de articulador. Con un respaldo notable de la provincia a su gestión, apuesta a obtener la reelección y posee ambiciones presidenciales. ¿Quién es el hombre que concita la adhesión de sus pares y un especial afecto de Roberto Lavagna?

El gobernador sanjuanino tiene en sus espaldas una dilatada trayectoria en cargos públicos. Tras recibirse en 1994 de abogado y procurador en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, comenzó a trabajar junto a su padre, Joaquín Uñac, intendente del departamento de Pocito entre 1995 y 2003. Uñac tomó la posta y continuó con el legado familiar en la municipalidad: fue jefe comunal entre 2003 y 2011. Casado con la abogada Silvana del Valle Rodríguez -con quien tiene tres hijos- y fanático de Boca Juniors, a sus 48 años pretende encarnar la renovación dirigencial del peronismo.

En 2015, luego de un período como vicegobernador, fue bendecido por José Luis Gioja para presidir la provincia. En poco tiempo, potenció la economía interna, lo cual se verificó en la sustancial reducción de la pobreza: la última medición del INDEC la ubicó en un 25,4% y consignó una baja del 1,8% respecto al segundo semestre de 2017, mientras que a nivel nacional, en el mismo lapso, el índice creció un 1,6% -de 25,7% a 27,3%-.

En las últimas elecciones legislativas, Uñac fue uno de los pocos mandatarios peronistas que logró dinamitar el éxito de Cambiemos. Según recientes sondeos, la aprobación de su administración alcanza a más del 50% del electorado. Por eso fue uno de los primeros en desdoblar los comicios locales de los nacionales. Desde su equipo sueñan con obtener un resultado rutilante en las PASO que se desarrollarán el 31 de marzo para poder catapultarse a la elección presidencial.

Desde que arribó a la Casa de Gobierno provincial, se constituyó como un impulsor de la unidad del PJ. Pese a que en sus inicios se posicionó afín a los intereses de Cambiemos y “traicionó” a Gioja -que siempre se mantuvo apegado a Cristina Fernández de Kirchner-, decidió mutar en su rol y en el último tiempo manifestó, en varias ocasiones, su convicción de unir al peronismo federal, al kirchnerismo y al Frente Renovador en una sola boleta. Lo consiguió en San Juan, en un proyecto al que auspició Frente Todos.

En la cumbre del fin de semana, en la que aglutinó a Juan Manuel Urtubey, Miguel Lifschitz y Agustín Rossi, lanzó una declaración de principios: “La grieta como estrategia electoral se terminó”.

La particularidad de la reunión también radicó en la presencia de Roberto Lavagna. Ajeno a las apariciones públicas, salió de las sombras y eligió tener su primer contacto ampliado con el peronismo en tierra de Uñac. Un mes atrás, Clarín aseguró que el exministro de Economía expresó en una reunión con empresarios que su compañero ideal en una eventual fórmula sería Uñac.