De la pobreza en Italia a Forbes: Franco Macri, el empresario que se impuso en la élite argentina

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Franco Macri fue uno de los empresarios más poderosos de las últimas décadas. Reconocido por Forbes como dueño de unos US$730 millones en 1998, fue el patriarca de una familia de gran influencia y lideró el Grupo Macri-SOCMA a través del que se convirtió en uno de los hombres más reconocidos en la élite argentina.

Nacido en Roma, Italia, Francesco, hijo de Giorgio Macri y Lea Lidia Garlani, llegó al país a los 18 años junto a sus hermanos, el 6 de enero de 1949. Tras cursar algunas materias de ingeniería y abandonar la carrera, se mudó a Buenos Aires donde comenzó a trabajar de asistente de un ingeniero civil en la firma italiana SADOP.

Tres años después creó una empresa constructora que luego sería la firma Sideco Americana. Impulsado por su crecimiento económico durante los años ’70, cuando empezó a consolidar el Grupo Macri-SOCMA, una de las firmas más grandes de la región, se metió de lleno en diferentes rubros.

Incursionó en el sector automotriz de la mano de Sevel y Fiat Argentina, la operación de aerolíneas con Macair Jet, la recolección de residuos con Manliba, la telefonía con Movicom -posteriormente Movistar-, los sistemas de cobros con Pago Fácil, los peajes con Autopistas del Sol, y otros, como alimentación, minería y transporte.

Casado con Alicia Beatriz Blanco Villegas, una hija de terratenientes de Tandil, tuvo cuatro hijos, entre los cuales está el presidente Mauricio Macri, el mayor. Tras divorciarse de Blanco Villegas, contrajo matrimonio con la psicóloga Cristina Greffier y producto de esa unión nació la más joven del clan Macri, Florencia.

La familia construyó su emporio durante la última dictadura militar, una relación que les permitió beneficiarse y sumar cerca de 40 empresas a las siete que ya tenían, un logro que los transformó en parte de la “patria contratista“, empresas que traspasaron sus pasivos hacia el Estado entre 1979 y 1983.

Así, de la mano de Sideco Americana construyó el 80% de los acueductos del país, además de represas, autopistas y edificios comerciales.

Sideco estuvo a cargo de entre otras cosas, el levantamiento del Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, que une las ciudades de Posadas en Misiones y Encarnación, en Paraguay; las Centrales Nucleares de Atucha I y Embalse RIO III, la Central Termoeléctrica Luján de Cuyo y la Central Hidroeléctrica Alicurá.

Con el Grupo SOCMA trajo la telefonía celular a Sudamérica de la mano de Movicom y a través de Sevel consiguió concentrar el 60% de la producción automotriz argentina con marcas como Fiat, Peugeot y General Motors a fines de los ’80.

Dentro de la política y los negocios, Franco estuvo al frente de distintas entidades empresariales como la Unión Argentina de la Construcción, la Asociación de Fabricantes de Autos y la Cámara Argentina de la Construcción.

Con el menemismo tuvo un momento de esplendor, cuando lanzó Autopistas del Sol, una nueva panamericana, que fue el proyecto que más tarde hizo florecer los countries y los barrios privados en zona norte.

Problemas judiciales

En 1997, el Gobierno de Carlos Menem le otorgó a SOCMA por decreto la prestación de los servicios del Correo Argentino. En 2001, la empresa que tenía una deuda millonaria con el Estado, entró en un concurso preventivo para prevenir la quiebra.

Tras no pagar los cánones anuales, en 2003 se consideró el incumplimiento de las condiciones de la concesión y el por entonces presidente Néstor Kirchner decidió terminar el contrato. Así, tras decretarse la quiebra, se reestatizó el Correo, pasando los activos a manos del Estado, no así los pasivos que quedaron en manos de SOCMA.

La Justicia calculó que la deuda era de casi $300 millones y en 2016, un año después de que Macri asumiera como presidente, el Gobierno cerró una oferta de pago por parte de la empresa por un monto mucho menor. La condonación de la deuda provocó que luego el presidente fuera imputado e investigado por el acuerdo.