De la bóveda en El Calafate al veneno en Recoleta: Cristina y las teorías de Clarín

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Después de los largos allanamientos que el juez federal Claudio Bonadio ordenó sobre tres domicilios de la expresidente Cristina Fernández de Kirchner en el marco de la causa de los cuadernos de las coimas, desde ambos lados de la grieta dispararon contra el frente contrario.

Mientras que el periodista Nicolás Wiñazki aseguró que se encontró una bóveda en uno de los domicilios de la actual senadora, Cristina emitió un comunicado en el que negó esta información, criticó el procedimiento que encargó el juez y hasta manifestó que, después del allanamiento, empleadas que trabajaban en la limpieza de su departamento en Recoleta sufrieron los efectos de un “tóxico de contacto”.

A través de un texto que escribió su abogado Carlos Alberto Berladi y ella misma se encargó de difundir, la defensa de Cristina apuntó contra el procedimiento llevado adelante por Bonadio. “Se me impidió controlar, como abogado defensor y como única persona que se encontraba en el domicilio, el allanamiento que se llevó a cabo en el inmueble de la calle Uruguay, violándose expresamente las disposiciones constitucionales, la ley dictada en consecuencia y lo que el Senado de la Nación dispuso en particular para este allanamiento”, sostuvo el defensor de la expresidente.

En tanto, la defensa de la senadora de Unidad Ciudadana negó que haya bóvedas en alguno de los domicilios. “Se filtró a la prensa, como es costumbre, datos absolutamente falsos: en ninguno de  los domicilios hay bóvedas ni documentos u objetos que puedan tener una procedencia ilícita”, remarcó.

La explicación surge un día después de que el Wiñaski aseguró que las fuerzas federales y judiciales encontraron una bóveda con una “puerta metálica reforzada” durante los allanamientos del domicilio en El Calafate. Según el periodista, dentro de la misma no había dinero en efectivo, pero sí se halló “un material extraordinario en ese habitáculo ubicado debajo de una escalera. Allí había pendrives y carpetas con información de inteligencia; folios con datos, direcciones y otros detalles”.

“Clarín está en condiciones de afirmar que esa puerta no es la que tenía originalmente la casa cuando se construyó. Fue cambiada por otra mucho más resistente por pedido de los propietarios de la casa para resguardar objetos que debían estar bien guardados”, subrayó Wiñaski.