Cumbre económica en Olivos: señal de ¿unidad? y un guiño al campo (por los dólares)

Luego de varias semanas de desencuentros y datos económicos inquietantes, el presidente Alberto Fernández reunió a sus ministros del área para ordenar los próximos pasos.
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El sábado tuvo lugar un encuentro en la Quinta de Olivos que se prolongó alrededor de tres horas. Además del jefe de estado, estuvieron presentes Santiago Cafiero, Cecilia Todesca, Martín Guzmán, Felipe Solá, Matías Kulfas, Miguel Pesce y Gustavo Béliz.

El presidente reunió a su ministro coordinador con los titulares de las distintas áreas económicas para limar asperezas y salir del atolladero. La presencia del canciller en el meeting estuvo vinculada a un papel más activo que jugará el exgobernador bonaerense para estimular el comercio exterior.

Ordenar a la tropa

Las razones para el cónclave sobraban luego de varias semanas críticas para el oficialismo. El enfrentamiento entre Guzmán y Pesce fue casi público -a pesar de las declaraciones de ambos en sentido contrario- por las restricciones al dólar que, de todas maneras, no rindieron fruto y llevaron la brecha cambiaria se casi hasta un 100%.  Ambos funcionarios fueron parte de la cumbre en Olivos, aunque no compartieron un encuentro bilateral para ajustar diferencias.

Además, el presidente del Central se sumó otro enfrentamiento con la titular de la Anses, Fernanda Raverta, por el acceso de los bancos a la base de datos de la entidad que impuso en los hechos un virtual feriado cambiario que recién hoy se terminará. Raverta responde a La Cámpora, la organización de Máximo Kirchner. Al radical lo respaldan Todesca y la jefa de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont.

Para agregar dolores de cabeza, el gobierno recibió los indicadores de caída del PBI (19%) y desempleo (13%) en el segundo trimestre del año. Son cifras que preocupan por su magnitud y que el tan ansiado ¿rebote? no llegaría a sobrellevar. Esta semana también se darán a conocer las cifras de la pobreza en el primer semestre del año que orillarían el 40% y ascenderían hasta un 60% entre los niños.

Algo inmediato para el largo plazo

Martín Guzmán se ufana de contar con un sendero de normalización de la economía. A pesar del fallido “sarasa”, el ministro apuesta a la aprobación de su proyecto de Presupuesto 2021 que mañana los integrantes de su equipo defenderán en comisión en la Cámara Baja. Allí establece las variables macro para ordenar la situación del país, aunque no pocos señalan el carácter más voluntarista que realista del mismo.

El viernes mantuvo un extenso encuentro con el presidente de Diputados, Sergio Massa, para apuntar detalles sobre la Ley de Leyes.

A su vez, el Palacio de Hacienda ya afina detalles para la visita de la primera misión del FMI para renegociar la deuda con el organismo. Según adelantó Gerry Rice, la reunión -un mix entre presencial y zoom- se desarrollaría la semana que viene y sería un primer termómetro de una negociación que se anticipa compleja.

Sin embargo, hay un problema más urgente e inmediato que es la presión sobre el dólar y la falta de reservas en el BCRA a las puertas de un nuevo mes. La apuesta del gobierno es poder dar respuesta en el mediano plazo con un “boom” exportador como principal generador de divisas.

Pero hoy el campo no quiere liquidar su cosecha por la diferencia del dólar entre el oficial y el paralelo, además de los reclamos por el esquema de las retenciones. El Consejo Agroindustrial presentó al gobierno un plan a cinco años para una reducción progresiva de las alícuotas para alcanzar los 15 mil millones de dólares en exportaciones.

Más acá en el tiempo, en el gobierno estiman que quedan 7.200 millones de dólares por liquidar de la cosecha anterior. La puesta en marcha de incentivos y un Fondo de Compensación para pequeños productores serán las llaves del Ejecutivo para lograr que ingresen divisas en medio de la turbulencia.