Cuidar reservas y liberar al dólar: Sandleris y las directivas del FMI para llegar con oxígeno a 2019

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Guido Sandleris llegó al Banco Central para descomprimir la tensión que había entre la entidad monetaria y el Fondo Monetario Internacional, que tiene atado al Gobierno de pies y manos no sólo por el préstamo de 50 mil millones de dólares, sino también por el intento de extender dicho monto para blindar el programa financiero del equipo de Mauricio Macri. El nuevo titular del BCRA fue repatriado hace algunos años para sumarse al cambio teñido de amarillo e importó, para que lo ayude, a Veronica Rappoport, quien enseñaba economía en Inglaterra y dejó su balcón con té y plantas de diseño para sacar de la promoción a la economía argentina. ¿Qué esperar del nuevo Banco Central?

Sandleris llegó para soldar la alianza entre el ministerio de Hacienda y el Banco Central en un plan de ajuste que viene desde Washington

Aunque llegó para soldar la alianza entre el ministerio de Hacienda y el Banco Central en un plan de ajuste que viene desde Washington, el nuevo presidente de la entidad monetaria, doctor en economía por la universidad de la Universidad de Columbia, tiene en su haber varios “tuits” que delatan una alineación a ideas heterodoxas: defensa de partidos de centro izquierda del mundo, respaldo al cepo cambiario y de las ideas keynesianas.

De todos modos, él sólo configurará internamente una política monetaria que diagramada en Washington. Implementará las bandas anchas de flotación que pide el FMI. ¿Qué significa? El BCRA saldría a compra dólares si el tipo de cambio baja  menos de $36 y a vender si el mismo supera los $44. Para algunos economistas, esta liberación del tipo de cambio en una “franja” hará que, ante la poca oferta de divisas, el dólar llegue rápido al techo impuesto en la franja. Cabe esperar que, a menos que se mantengan o acentúen las tasas de interés “voladoras”, la divisa nunca llegará al piso que establece la banda de flotación cambiaria.

Con una economía más competitiva, la apuesta para el 2019 es que el tipo de cambio suba menos que la inflación y que los salarios. Pasado en limpio, que haya un mínimo incremento del poder adquisitivo. Si el valor real del dólar cae un 10% en 2019 respecto de los niveles en los que terminaría 2018 y se logra el equilibrio fiscal antes de intereses, el ratio deuda pública a PIB con mercado y organismos internacionales se podría estabilizar en la zona de 58% del PIB.

El nuevo presidente del Banco Central agarra la manija con u$s 49.535 millones en las reservas.

El pedido de dejar de sacrificar reservas y liberar la flotación cambiaria está asociado a la fuga de capitales, una de las variables que sepultó a la gestión de Caputo. Hoy, el nuevo mandamás del Banco Central agarra la manija con u$s 49.535 millones en las reservas. Desde Sturzenegger a Caputo la fuga de capitales superó lo acumulado: u$s 11.975 millones en 2016; u$s 22.148 millones en 2017; u$s 16.676 millones en el primer semestre de 2018.

El presupuesto 2019 es la llave de oro del nuevo esquema económico. El oficialismo prevé aprobarlo pronto con la gestión minuciosa que encarna el ministro Rogelio Frigerio. Resuelta la ley de las leyes, con el programa financiero blindado para los próximos dos años, el Gobierno prevé que la economía comenzará a subir cerca de abril del año que viene. Aunque el presupuesto estima que no habrá crecimiento en 2019, algunas entidades privadas especulan que el PBI se acrecentará cerca de 1%. La gran apuesta del oficialismo es que el segundo semestre muestre una economía dinámica y en pleno auge, ya que, según el pensamiento de Jaime Durán Barba, los meses previos a los comicios son los que más importan a la hora de ganar elecciones. La gente vota con el bolsillo, sostiene, pero tiene poca memoria.