Cristina en modo Néstor, entre la abstinencia del peronismo y la fórmula para salir de la crisis

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Que habla con todos, que escucha, que fija como prioridad el objetivo de ganarle a Mauricio Macri en 2019 y que menciona, una y otra vez, la necesidad de ir a una gran PASO para definir el candidato opositor. Cristina Fernández, el pasado que no fue, factura a los que vuelven a visitarla que ya no pueden reclamarle nada más. La derrota electoral de 2017, la crisis económica y la posibilidad de que Cambiemos se quede cuatro años más la llevaron a ejercitar una amplitud que, en el poder, nunca tuvo. Tantas veces comparada por la negativa con la vocación de Néstor Kirchner para atender hasta al último concejal del pueblo más remoto, la expresidenta asume ahora también ese rol que le resultaba tan ajeno como estéril.

El regreso de viejos aliados como Alberto Fernández y Felipe Solá, el indulto para sectores sociales como los que expresan Hugo Moyano y el Movimiento Evita, la incorporación de nombres nuevos como el de Juan Grabois y la vocación unionista de enormes detractores como Pino Solanas anuncian la reconstrucción de un espacio que emule al exitoso Frente para la Victoria. Lo que ayer amalgamaban los fierros del Estado ahora es motorizado por el espanto que provoca Macri.

La doctora es la principal beneficiada por el fracaso de Cambiemos, ahora también entre algunos miembros del Círculo Rojo. Economistas que fueron implacables como Guillermo Nielsen hoy se acercan a dar su opinión, lo mismo que empresarios de la Unión Industrial Argentina que se cansaron de llorar en vano y ahora también figuran en la lista de ingreso al Instituto Patria. Vuelven asustados por la inflación descontrolada, la apología del ajuste, las tasas de interés que conspiran contra cualquier proyecto productivo y el fantasma del endeudamiento permanente. Intendentes que primero se anotaron dentro del espacio de Sergio Massa y hasta hace poco juntaban orín en la puerta de Federico Salvai le aseguran por estas horas a la senadora que el líder del Frente Renovador no va a jugar en el próximo turno electoral, dispuesto a un renunciamiento para derrotar a Cambiemos. Hasta Juan Manuel Urtubey, el más parecido al macrismo, tiene las puertas abiertas. “¿Qué le pasa a Juan Manuel? ¿Por qué me critica tanto si era de los que más me elogiaba?”, quiere saber la expresidenta.

Junto con las encuestas del conurbano bonaerense, pesan la falta de una alternativa del PJ no K y una característica esencial en los políticos del peronismo: la escasa disposición para sobrevivir a la intemperie del poder.

Junto con las encuestas del conurbano bonaerense, que ponen a CFK en la cima de adhesiones para la oposición, pesan la falta de una alternativa del PJ no K y una característica esencial en los políticos del peronismo: la escasa disposición para sobrevivir a la intemperie del poder. “No se bancan no ser oficialismo”, en palabras de un pejotista que también padece de abstinencia. Por eso se dejan gobernar por la tiranía de los sondeos. En eso, Miguel Ángel Pichetto se distingue como el último irreductible.

La pregunta del millón, si Cristina será candidata, habilita todas las respuestas. Sus feligreses se lo piden, mientras ella anima a todos a que se larguen a pelear la interna. Mes a mes, sin embargo, vuelve a comprobar con gusto que los números la dan arriba, muy lejos de sus potenciales contrincantes.

Los que la visitaron en las últimas semanas la ven parada otra vez en su rol de presidenciable, tan abierta a un acuerdo como a competir en las PASO, todo lo que rechazó en las legislativas de 2017. Sin embargo, a nadie se le escapa: el riesgo de convocar fuerzas hoy dormidas en su contra y de volver a perder persiste.

Los que la visitaron en las últimas semanas la ven parada otra vez en su rol de presidenciable. Sin embargo, a nadie se le escapa: el riesgo de convocar fuerzas hoy dormidas en su contra y de volver a perder persiste.

Mientras la moneda gira en el aire, al lado de la expresidenta ya diseñan un plan para los primeros 180 días de un eventual gobierno. La deuda, las tarifas, las pymes, la inflación, el dólar, las retenciones a la minería, todo eso es parte de una agenda tan prematura como ineludible. Es un futuro imaginado en el que no sólo CFK actúa un rol distinto al que asumió a la hora de gobernar. También los que se alejaron por diferencias parecen haber cambiado hasta límites insospechados. Sobre todo algunos, que ayer reclamaban moderación y ahora reclaman un plan económico que saque a la Argentina de la crisis, con un esquema bastante más audaz que el del último kirchnerismo. Otro producto sorprendente que genera la obra de Macri.