Crisis, pobreza y polarización: se mete Francisco en la campaña y profundiza el roce con el Gobierno

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El Papa Francisco se reunió con obispos argentinos a quienes les transmitió su preocupación por la tensión que hay en el país, por el crecimiento de la pobreza y la polarización política. En un escenario de incertidumbre económica y electoral, resurgen los roces de la Iglesia con Mauricio Macri.

Se realizó en el Vaticano la visita ad limina de las regiones platense, litoral y nordeste de Argentina, a la que asistieron 31 religiosos y que duró más de dos horas en la Biblioteca del Palacio Apostólico de la Santa Sede.

Allí, el líder de la Iglesia volvió a evitar definiciones sobre una visita en año electoral, y se mostró dolido por la profundización de la grieta y la tirantez social. Además, el mismo día en el que la Pastoral Social emitió un documento con críticas sobre la crisis económica y su impacto en los sectores vulnerables, el pontífice resaltó el crecimiento de la pobreza.

El posicionamiento revive las asperezas entre el presidente y Jorge Bergoglio. Después de años de congelamiento de la relación, con guiños a figuras de la oposición, como los gestos con Milagro Sala o las reuniones con Hugo y Pablo Moyano y Juan Grabois, los comentarios son desalentadores frente a un posible acercamiento.

Pese a que el representante católico aseguró hace tiempo que no había “ninguna explicación en la historia” para que se dijera que tenía un conflicto con Macri, siempre marcó distancias con el macrismo.

Cuando Macri era Jefe de Gobierno no mostró gran interés por Bergoglio como arzobispo. Por ese entonces, el Gobierno porteño no apeló un fallo que permitía el casamiento igualitario en la Ciudad y esa gestión fue la que difundió el protocolo para abortos no punibles que fue muy criticado por el religioso.

Una vez que Macri asumió la presidencia, las políticas impulsadas por el Gobierno, entre las que se estaban por ejemplo la ley antipiquetes, la apertura del debate sobre legalización de la interrupción del embarazo y algunas medidas económicas, generaron cuestionamientos puertas adentro del Vaticano.

Ahora, la lectura del Papa vuelve a afectar la imagen de la relación entre ambos. Aunque en algún momento desde el macrismo intentaron facilitar un acercamiento, después de la segunda reunión de 2016 -el 15 de octubre– donde se mostró un trato frío, lejano y formal, y luego de la renuncia a los fondos del Estado, ya no se esfuerzan por mejorar el vínculo.

En tanto, desde la Iglesia critican constantemente la gestión, lo que podría afectar la reelección del mandatario en octubre, teniendo en cuenta que el 76,5% de la población, unas 34 millones de personas, se declara católica.