Convivencia forzada: vuelve Prat-Gay al Gobierno y pierde Marcos facultades extraordinarias

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Su salida precipitada, gestada en una reunión en Villa La Angostura, lo dejó en una situación ventajosa. Aunque bajo la nomenclatura de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay auspició de ministro de Economía en el primer año de Mauricio Macri. A pesar de su optimismo con las metas de inflación, al ex vice del JP Morgan le reconocen algunos cimientos del reordenamiento que había empezado pero ahora se derrumba: el fin del cepo -y la liberación del tipo de cambio-, una parte de la negociación con los fondos buitre -principalmente a cargo de Luis Caputo- y la vuelta de Argentina al sistema de créditos internacional. El economista se vuelve a subir al plan amarillo vestido de Canciller.

En su breve etapa como funcionario, lo primero que llevó a la decoración de su oficina fue la obra de John Maynard Keynes. Su intento de gestión chocó con dos paredes:  la doctrina PRO de dialogarlo todo puertas adentro y el plan de política monetaria de Federico Sturzenegger, mucho más fiel a la escuela de Chicago que a las teorías del estado de bienestar. Ese “autoritarismo” que le denunciaron algunos pares le costó el cargo. Hoy, en una situación económica de la que nadie quiere hacerse cargo, su personalidad es vista como una ventaja y en Casa Rosada lo quieren cerca.

Junto con programa de eliminar 13 carteras y quitarle poder al jefe de Gabinete, Marcos Peña, crece la necesidad de volver a sumar hombres de peso y dar una solución política a la coyuntura económica. Un programa correctamente delineado y atado con el consenso con la oposición dialoguista. En ese sentido, Prat Gay cuadra como reemplazo de Jorge Faurie, pero además como una voz de poder dentro de un gabinete debilitado y con poca credibilidad.

Prat-Gay había renunciado a su cargo en Hacienda y Finanzas por diferencias internas con Marcos Peña, que ahora perdió terreno con la salida de Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, ambos vicejefes de gabinete que no seguirán en el Gobierno.

Prat-Gay había renunciado a su cargo en Hacienda y Finanzas por diferencias internas con Marcos Peña, que ahora perdió terreno con la salida de Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, ambos vicejefes de gabinete que no seguirán en el Gobierno. Será el tercer Canciller desde que asumió Macri. Primero ocupó esa silla Susana Malcorra y luego Jorge Faurie. La buena relación con los agentes internacionales y su mirada economicista son algunas de las virtudes que el presidente ve en la designación del ex JP Morgan en la cartera.

La semana pasada, reconoció que su salida del Gobierno se debió a que tenía “un problema con el esquema de funcionamiento del Gobierno”. “Se lo dije al equipo de Jefatura de Gabinete el primer día”, agregó. Hoy, aprovecha que esa cartera quedó golpeada y se suma directamente a una mesa chica que lo tendrá como protagonista. Aunque perdió poder por la salida de sus dos laderos, la continuidad de Marcos Peña deja entrever que para Macri es irremplazable: ¿Cómo será la nueva convivencia del coordinador general y Prat Gay?