Contrarreloj: avanza Dujovne en el nuevo acuerdo con el FMI y se derrumban los emergentes

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Aunque el Fondo Monetario Internacional pide paciencia para evaluar la situación macroeconómica de Argentina, el Gobierno avanza a velocidad máxima para aprobar el presupuesto 2019 y despejar las dudas de que cumplirá con el programa financiero. El contexto internacional golpea a las economías emergentes, pero Argentina sufre más que el resto. Aunque la tasa de interés está muy alta, la presión sobre el dólar continúa siendo el principal problema para el presidente del Banco Central, Luis Caputo.

La comunicación oficial del FMI alertó a todos los economistas que, desde Argentina, miran cómo evoluciona el diálogo del ministro de Economía, Nicolás Dujovne, con el staff del organismo multilateral. Cuando la entidad que preside Christine Lagarde anunció que todavía “es muy pronto” para hablar de un cambio en el acuerdo, tanto ortodoxos como heterodoxos criticaron el accionar del presidente Mauricio Macri, quien la semana pasada daba por sentado que los cambios estaban oficializados y aún no había enviado a ningún funcionario a Washington. “Una falta de seriedad total”, manifestó el economista José Luis Espert.

De todos modos, el Gobierno confía en que la negociación llegará a buen puerto. “Estamos totalmente confiados en que la Argentina marcha hacia una posición fiscal realmente mucho mejor que la que tenía, donde estamos viendo una fuerte mejora en nuestros indicadores de solvencia externa”, anunció el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, en una conferencia de prensa en los pasillos de la sede del Fondo. El funcionario negocia adelantar los desembolsos del préstamo de us$50 mil millones correspondientes a 2019 y 2020.

“Muchos de los problemas que está mirando el mercado los está viendo con el espejo retrovisor porque la Argentina hoy está dando progresos muy, muy fuertes en materia fiscal, en materia de adaptarse al nuevo contexto de financiamiento externo. Y también tenemos que tener paciencia, porque va a tardar en reflejarse eso en los indicadores financieros”, afirmó el ministro.

Aunque el FMI necesita tiempo, Argentina busca llegar a un acuerdo rápido. El equipo económico de Macri confía -si el fondo acepta adelantar los desembolsos-, en que la presión sobre el dólar bajará y los mercados recuperarán la confianza debido a la solvencia de pagos del país. Sin embargo, mientras se llevan adelante las negociaciones, Luis Caputo batalla día a día contra las corridas del dólar y sacrifica reservas a mansalva para mantener al tipo de cambio en la línea de los $40. De todos modos, uno de los pedidos del FMI iría en contrasentido con el plan Caputo: el organismo pediría que el Banco Central deje de intervenir en el mercado de cambios y que deje el dólar a libre flotación.

El mundo tampoco ayuda al país que gobierna Macri. Las economías emergentes sufren depreciaciones de sus respectivas monedas y, en consecuencia, aumentan las tasas de interés, alimentando una posible recesión económica. De todos modos, Argentina lidera el ranking de devaluación aunque mantiene la tasa de interés más alta de las economías emergentes. La crítica es clara: Macri decidió abrirse al mundo cuando éste se cerró.