Con reuniones, busca el FMI medir el impacto del acuerdo y ¿reabre una oficina en Buenos Aires?

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El Fondo Monetario tiene planeado seguir de cerca el acuerdo firmado con el Gobierno argentino. Para eso, ya se contactó con integrantes de la CGT, las CTA y organizaciones sociales, con quienes busca garantizarse que el ajuste derivado del acuerdo no termine en un conflicto social que lleve a la Argentina a una situación similar a la de 2001.

Juan Carlos Schmid, uno de los líderes cegetistas, confirmó esta mañana que los dos integrantes del organismo con los que dialogaron a fines de junio (Roberto Cardarelli y Alejandro Warner) les propusieron reunirse a fines de octubre para que los sindicalistas les comuniquen sus impresiones sobre los efectos del préstamo y las medidas tomadas por el Ejecutivo para cumplir con los requisitos. “Va a haber costo y por eso ellos ponen el énfasis”, sostuvo Schmid en Continental.

Según publicó este fin de semana Infobae, Christine Lagarde tiene pensado reabrir una oficina en Buenos Aires (que fue cerrada en marzo de 2012 por diferencias con el Gobierno kirchnerista relacionadas al Indec y las estadísticas públicas) para monitorear el acuerdo stand by de 50 mil millones de dólares, que tendría revisiones cada tres meses.

Ese lugar, que según el sitio se abriría en agosto, sería la sede de las reuniones que los representantes del Fondo planean tener con las centrales sindicales y organizaciones sociales, como la CTEP que comanda Juan Grabois. También tienen pensado pedirles información a economistas y consultoras privadas (otro de los motivos del enfrentamiento con Guillermo Moreno que los hizo abandonar el país en 2012).

“Una persona que no puedo revelar me ofreció eso y le dije que de nuestra parte no queríamos y que le enviamos una carta muy clara, que esperábamos una respuesta por escrito”, sostuvo Grabois en diálogo con El Canciller, y agregó que el único trato posible debería ser “público, abierto y trasparente” porque son un organismo “antidemocrático que atenta contra la soberanía nacional”.

Fuentes cercanas a Lagarde consultadas por La Nación precisaron que el objetivo de la reapertura de una oficina es tener “una relación más cercana y seguida con las autoridades y actores económicos del país”, pero negaron que esté directamente relacionada con el acuerdo.