Con ataques a Lorenzetti y al feminismo, le marca la cancha La Nación a Rosenkrantz en su editorial

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En su edición del domingo, el diario La Nación elaboró una polémica editorial en materia judicial en la que, con impronta machista, le impuso a la nueva presidencia de la Corte Suprema los lineamientos a seguir, rechazó la gestión de Ricardo Lorenzetti y reclamó a la casta por un mayor esfuerzo económico, ante la erosionada coyuntura social.

La exclamación se origina a horas de que Carlos Rosenkrantz asuma el mando del máximo tribunal, tras 11 años de hegemonía del controversial jurista, quien abdicó del cargo semanas atrás. En ese sentido, el periódico indicó que la renovación en la cúspide judicial se configura como un suceso “muy positivo”, que aumentará la transparencia y cercenará el perfil político de la Corte.

El escrito de La Nación, orientado a marcarle la cancha al nuevo mandatario para que logre reconquistar al Poder Judicial con la sociedad, se presentó sorpresivo a raíz de dos tópicos: la desfachatez con la que sugirió la restriccion de derechos conquistados a las mujeres y la detracción a Lorenzetti, a quien siempre se encargó de defender cuando ejercía la autoridad.

En su extensa enumeración de los desafíos que tiene por delante la nueva administración, resaltó la imposición para que el tribunal “comience a desligarse de tareas no jurisdiccionales -como la oficina de violencia doméstica o la oficina de la mujer- las cuales son impropias de una Corte Federal“.

No debe soslayarse que la nueva vicepresidenta del máximo tribunal, Elena Highton de Nolasco, es la directora de la oficina de la mujer.

El pedido, grave y retrógrado, se enmarca en un contexto en el que las mujeres están ganando las calles y los espacios públicos exigiendo la equidad de género. Incluso, contradice al discurso que realizó Mauricio Macri en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional, en marzo de este año, cuando aludió a la pretensión por “dejar de permitir que una mujer gane menos que un hombre, no es justo, no está bien y según el INDEC estas diferencias llegan hasta el 30%”.

En paralelo, la editorial apuntó de manera severa contra la gestión saliente, al rotularla de “personalista”, “autorreferencial” y deseosa de “satisfacer un proyecto personal muchas veces alejado de cumplir con las atribuciones que le reconoce la Constitución Nacional”.

En este sentido, solicitó la derogación del decreto que prevé la realización de un acto público de apertura del año judicial, una medida que estableció Lorenzetti. Al mismo tiempo, manifestó la necesidad de reformar el área comunicacional de la cúpula judicial, para garantizar la idoneidad de la misma y que no responda únicamente a los intereses de su Presidente.

Con tono clasista, también le exigió al flamante mandatario, en línea con los pedidos cambiemitas, que tenga mayor sensibilidad ante el degradado escenario económico y social. El diario requirió reformar la política salarial de la justicia, plasmar sus ocultadas declaraciones juradas y suprimir la feria invernal.

El perfil de Carlos Rosenkrantz

Egresado de la Universidad de Buenos Aires, el radical estudió en la afamada Yale y fue rector de la Universidad de San Andrés. Representó legalmente a Clarín, Cablevisión, La Rural y Farmacity, además de defender a la Comunidad Homosexual Argentina, en 1991, cuando le negaron la personería jurídica.

Tras desembarcar en el máximo tribunal envuelto en la polémica -primero Mauricio Macri lo había designado por decreto, aunque después ingresó tras conseguir 58 votos de senadores en 2016-, el jurista abrió lugar a la discordia al fallar a favor de un represor, en la sentencia del 2×1.

En este sentido, el periodista Reynaldo Sietecase, dialogó con El Canciller y dejó clara su postura respecto al nuevo jefe de la Corte Suprema: “Lo de Carlos Rosenkrantz representa un cambio de época. Es un muy buen jurista, que a la vez es pro-mercado, un presidente de la Corte afín a los pensamientos del Presidente de la Nación. Es esencial que la Corte Suprema no esté supeditada al Poder Ejecutivo, para garantizar el equilibrio de poderes“. Habrá que ver si lo logra.