Compost, shampoo sólido y consumo consciente: nuevos hábitos hogareños en favor del medio ambiente

Por la pandemia, el día en que el planeta se queda "sin batería" se retrasó al 22 de agosto. Qué pequeñas acciones hacer para preservar el ecosistema.
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La pandemia del coronavirus puso el foco no solo en cuestiones de salud, sino también en ser más amigables con el hogar de todos: el planeta. Durante el aislamiento, los emprendimientos sustentables crecieron a medida que aumentaba la demanda de la sociedad para llevar una vida eco friendly. 

“La situación actual ayudó a que la gente tenga más tiempo para leer,  informarse e incorporar nuevos hábitos”, sostiene Ainoha Aguirre Moura, creadora de Directorio Sustentable, plataforma que promueve un consumo responsable a través de la difusión de emprendimientos sustentables de Latinoamérica.

Cepillo de dientes de bambú.

La importancia del cuidado del medio ambiente pasó a ser una cuestión nueva para muchos. Sobre este punto, Aguirre Moura aclara: “Hemos notado un gran crecimiento en las búsquedas de productos locales y sustentables, así como muchísima gente se reinventó y eligió hacerlo emprendiendo en el camino de la sustentabilidad”.

Con pequeñas acciones en la vida cotidiana uno puede llevar una vida más sustentable, aunque sea época de cuarentena. Lo ideal es buscar productos reutilizables como barbijos de tela, frascos de vidrio, botella reutilizable (donde se pueden meter plásticos), pote de vidrio para guardar los restos de la comida, repasadores (en vez de papel de cocina) y bolsas de tela.

Asimismo, en vez de comprar productos para limpiar los vidrios, se pueden utilizar las cáscaras de cítricos.

Bolsas de tela y no plásticas.

Respecto a la higiene personal, se aconseja reemplazar las toallitas o tampones por la copita menstrual, y el shampoo y acondicionador líquidos por sólidos. Al mes pasado se lo llamó “Julio sin plástico”, en una campaña para reducir el consumo: llevar un vaso propio de café al ir a comprar, no usar sorbetes ni cubiertos descartables, utilizar contenedor reutilizable y pedir menos delivery.

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Compostaje y huertas orgánicas en casa

Otra opción amigable con el medio ambiente es hacer compost (abono natural) con los residuos que se generan diariamente y armar huertas orgánicas. Camila Fernández Castro, licenciada en ciencias ambientales, creó junto a su socia Hasta la Huerta, un espacio que brinda talleres sobre reciclado y armado de huertas orgánicas y compostaje. 

“Para crear un compost domiciliario, sobre la tierra, se necesita un contenedor de plástico o de madera (con tapa) que contendrá todos los materiales sólidos, es decir los residuos orgánicos (de esta manera se recicla)”, explica. En el caso de poner el contenedor en un balcón, se necesitará un segundo abajo para contener los líquidos que se generarán en el proceso de compostaje. También puede dejarse en algún espacio de la casa, y siempre debe ser resguardado del sol directo y de la lluvia.

Compost en el jardín.

Además, la licenciada destaca la importancia que tiene la huerta orgánica, dado que “se producen alimentos sanos y nutritivos sin la utilización de agroquímicos y elementos sintéticos que aceleran los procesos naturales”. Pero para poder llevar adelante ese tipo de huerta se requiere conocer los ciclos de las plantas y “acompañar las estaciones del año”, esto implica producir lo que corresponde según la época.

Las huertas necesitan entre tres y cinco horas de sol por día, Fernández Castro aclara que esa luz solar debe ser de manera directa, ya sea en un jardín, balcón o a través del vidrio de una ventana. Esta última forma de ingreso de sol permite tener una huerta dentro del hogar.

Compost en el balcón. Foto: Viví más Verde.

Otra cuenta que se dedica al compost es Viví más Verde, su creadora Carolina nota que “hay mayor conciencia del problema ambiental y los malos hábitos que hemos adquirido”. Hace siete años, ella y su socia Verónica (ingeniera industrial) decidieron armar “una compostera linda que simplifique el proceso, que gire y entre oxígeno, que no necesite lombrices y varias variables más”.

“Hoy muchas personas hacen un gran esfuerzo cambiando sus hábitos y enseñando a sus hijos a compostar, a reciclar y a hacer una huerta”, sostiene.

Para ella, el proceso de compostar es traer “un poco de naturaleza a casa, al balcón, a la terraza”. Además, destaca que hacer el proceso de transformación de los desechos orgánicos en compost es un camino de ida, que después se amplía con la huerta propia. “El compostaje reduce a más de la mitad de la basura del hogar. Esto incluye los orgánicos, los cuales son el 50% de nuestros desechos más el papel y el cartón”, cierra. 

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El planeta sin batería: Overshoot Day

El 22 de agosto es el día en que nuestra demanda de recursos naturales, desde que comenzó el 2020, superará la capacidad que tiene el planeta para regenerarlos en todo el año. La fecha marca el momento de sobreexplotación anual de la Tierra conocido como Overshoot day o “Día de la Sobrecapacidad”.

Este día promueve repensar los hábitos de la vida diaria, para que sean más amigables con el ambiente.

Debido a la cuarentena, en la mayoría de los países del mundo, disminuyó la huella ecológica que causa la actividad humana. Esto condujo a que se retrasara en 21 días respecto a 2019 la llegada del día en que la Tierra se queda “sin batería” si fuera un celular.

El planeta como si fuese una bateria.

Consumir con conciencia y responsabilidad

La vía para cuidar a la naturaleza implica poner énfasis a la forma que tenemos de relacionarnos con los hábitos de consumo. Martina Uribe Parodi, consultora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sostiene que hay que “analizar todas las acciones que realizamos a la hora de elegir qué compramos y cómo lo hacemos”.

La activista de Océano 0km y Alianza por el Clima aclara que lo importante es tener en cuenta algunas cuestiones, como elegir productos locales (reduce la huella de logística), usar productos sin envases (evita generar residuos innecesarios) y buscar productos naturales (por ejemplo, esponjas vegetales para lavar la vajilla).

Para evitar los cubiertos plásticos, podes llevar los tuyos a todos lados.

Además, la creadora de Mallki (local de macetas biobasadas trasplantables) aconseja no consumir productos descartables plásticos de un solo uso, y comprar considerando las personas que elaboran el producto y si trabajan en condiciones dignas.

La especialista explica que son un problema los residuos que se generan durante la pandemia. “Se busca desalentar el uso de descartables, ya que es una práctica que se desalienta a nivel nacional y la misma está presente en el documento del Ministerio de Salud de la Nación COVID-19″, aclara.

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Preservar la luz y el agua

Los creadores de Ser Ecológico, Gianluca y Nicolás, concientizan y brindan educación sobre ecología. También comparten las últimas novedades sobre el medio ambiente en todo el mundo.

A continuación, comparten 10 consejos para el cuidado de la luz:

  • Apagar las luces al dejar una habitación. Se puede ahorrar entre el 8% y el 20% de la energía destinada a la iluminación.
  • Mantener limpias las lámparas supone un ahorro del 20%. Un foco sucio pierde 50% de su luminosidad.
  • Sustituir focos incandescentes por bajo consumo ó LED: usan un 80% menos energía y duran mucho más.
  • Utilizar sensores de iluminación para que las luces sólo se prendan cuando sea necesario.
  • Usa los aires acondicionados a temperatura de 21°. En los dormitorios se pueden rebajar entre 3° y 5°.
  • Al terminar la carga de la batería de un celular, notebook o tablet, desconectar el cargador, porque sino sigue consumiendo.
Desconectar cargadores al finalizar la carga de los dispositivos móviles.
  • Colocar la heladera a 15 centímetros de la pared para una mejor circulación del aire del motor. Evitar abrir y cerrar la puerta reiteradamente.
  • Usar el lavarropas a plena carga y en programas cortos. Evitar la función secado, ya que es la de mayor consumo.
  • Los electrodomésticos en modo stand by consumen un 10% de energía. Se recomienda apagarlos.
  • Configurar en modo ahorro de energía los equipos que no se pueden apagar.

16 tips para el cuidado del agua:

  • Cerrar la llave del lavabo mientras te enjabonas las manos, te afeitas o te lavas los dientes. Una llave abierta consume hasta 12 litros de agua por minuto.
  • Usa la ducha en vez de bañera y cerrá la ducha mientras te enjabonas.
  • Junta el agua de la ducha en un tacho mientras sale fría y usala para el inodoro o para tus macetas.
  • No uses el inodoro como cesto de basura. Ahorrarás de 6 a 12 litros en cada descarga.
  • Arreglá los caños y las llaves que goteen en cocinas y baños. Ahorrarás una media de 170 litros por mes.
  • Al lavar la vajilla cerrá la llave mientras la enjabonas, enjuaga la loza “en grupos” (primero todos los vasos, por ejemplo); así aprovechas mejor el agua. No abras toda la llave para enjuagar la vajilla.
  • Cuando utilices aceite para cocinar no lo viertas en el desagüe, esto contamina el agua corriente de la llave. Puedes utilizar un frasco para almacenarlo y depositarlo en la basura.
Usar ducha y no bañera.
  • Usa cubetas con agua para lavar coches y banquetas en vez de usar manguera; también ahorrarás hasta 12 litros por minuto.
  • Cambiá los inodoros tradicionales por ecológicos de doble carga para usar sólo el agua que necesites y reducir el consumo de agua a la mitad (son muy baratos y fáciles de instalar).
  • En inodoros tradicionales puedes meter una o dos botellas con agua dentro de la caja para disminuir la cantidad de cada descarga.
  • Aproveché el agua de lluvia para regar tus plantas, principalmente en interiores.
  • Escogé plantas autóctonas para tu jardín, consumen menos agua y dan mucho menos trabajo que las plantas exóticas, además no exigen el uso de productos químicos para su mantenimiento.
  • Comprá electrodomésticos ecológicos y procura siempre utilizarlos con la carga completa.
  • Utilizá el agua sobrante de las jarras de las comidas y/o de lavar las verduras para regar las plantas.
  • Para lavar tu ropa y vajilla usa detergentes y productos biodegradables.
  • No consumas agua embotellada, por la gran cantidad de plástico que deja su consumo y porque el agua no debe ser considerada propiedad privada.