Clima de tensión y sin avances: fracasa el lobby del G-20 y evita Estados Unidos dar definiciones sobre el acero y el aluminio

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La reunión del G-20 entre 22 ministros de finanzas, 17 presidentes de Bancos Centrales y 10 titulares de organizaciones internacionales en el Centro de Convenciones y Exposiciones dejó sabor a poco. Nuevamente, como ocurrió en diciembre con la cumbre de la OMC, en donde la Argentina también jugó de local ante el establishment mundial, hubo pocas definiciones, un documento demasiado genérico y que no arrojó grandes acuerdos. El único que salió indemne a los reclamos -en líneas generales- fue Estados Unidos: el secretario de Comercio Steven Mnuchin no dejó ninguna definición al respecto del proteccionismo de Donald Trump y tampoco dio muestras de abortar las restricciones al acero y aluminio que comienzan el próximo viernes.

En definitiva, el documento final que publicaron tras la reunión que duró dos días postuló argumentos genéricos sobre los avances concretos. Por ejemplo: “El comercio internacional y la inversión son motores importantes del crecimiento, la productividad, la innovación, la creación de empleo y el desarrollo”. Si bien para la Argentina significa estar en el centro de atención mundial por algunas horas, no tiene un significado práctico que sirva como aliciente para los problemas económicos que atraviesa el gobierno de Mauricio Macri.

En el el texto identifican como un desafío de la economía a nivel global que “Este es el momento de tomar acción para abordar impedimentos al crecimiento estructural, reforzar nuestra capacidad de resistencia, reducir los desequilibrios globales excesivos y mitigar los riesgos”. Los elogios de Christine Lagarde al país no sirvieron para instalar un clima de definiciones: “Los dos primeros años del gobierno de Macri han sido asombrosos”, dijo ante La Nación hace algunos días.

En la cabecera de la mesa de negociaciones estaban el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger y el ministro de Finanzas. Ambos dijeron en diálogo con la prensa (y le bajaron la expectativa que se había creado en torno a la reunión) que el encuentro sirve de puntapié inicial para los próximos encuentros, como el de julio próximo en donde se volverán a reunir en Buenos Aires los ministros de Finanzas y los titulares de las entidades monetarias.

El conflicto que gira en torno a un hipotético -y hasta ahora lejano- acuerdo entre el Mercosur-Unión Europea también tuvo protagonismo: el ministro de Finanzas de Francia Bruno Le Maire planteó que persisten “sensibilidades” con el agro. De alguna forma, el galo le puso un freno a las aspiraciones argentinas ya que primero tienen que resolver el conflicto con los productores agropecuarios de su país. Hace algunas semanas el presidente francés Emmanuel Macron recibió insultos de granjeros en la principal feria del campo de aquél país.