Claudia y “las nenas”, Dalma y Gianinna: los tres pilares irremplazables de Maradona

Dos hijas fruto de una historia de amor que surgió en Villa Fiorito. Años de conflictos, reclamos judiciales y finalmente el reencuentro para despedir al Diez.
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“¿Qué me gustaría que diga Claudia? Aunque estés muerto te sigo amando”. La autopregunta y la respuesta que se dio Diego Armando Maradona, en 2013, sobre el momento de su muerte parece un vaticinio. Dejó en claro en ese entonces quién era para él su exesposa Claudia Villafañe.

Anoche, sus tres pilares, Claudia y sus hijas Dalma y Giannina -pese a los distanciamientos y conflictos- llegaron a Casa Rosada para hacer los arreglos para el multitudinario velatorio. El mismo se extiende desde las 6hs a las 16hs en Balcarce 50. Ellas tomaron la decisión de velarlo ahí y de sepultarlo en el cementerio Jardín Bella Vista, en la localidad homónima, donde están los restos de sus padres, Diego “Chitoro” Maradona y Dalma Salvadora “Tota” Franco.

En Villa Fiorito, Diego y Claudia se conocieron a sus 19 y 17 años respectivamente. La historia de amor adolescente los llevó a casarse en el mítico Luna Park el siete de noviembre de 1989. El inicio de otra etapa en sus vidas no sería fácil para Claudia.

Mientras estaba embarazada de su primera hija, Dalma, se enteró por los medios que su marido había tenido un hijo -Diego Armando Maradona Junior-, junto a la italiana Cristiana Sinagra. Sin embargo, Diego negó la paternidad y el matrimonio Maradona-Villafañe continuó. Luego tuvieron a su segunda hija, Gianinna.

Infidelidades, escándalos, drogas, fiestas y poder siempre existieron como fantasmas en la vida de Maradona. A Villafañe la reconocen como la mujer que se mantuvo firme junto a Maradona. Fuerte y empoderada armó su propia carrera al convertirse en empresaria con su emprendimiento Plan B de organización de eventos. 

La crianza de sus hijas la llevó adelante casi en soledad, mientras Diego jugaba y creaba escándalos por consumo de drogas y agresiones a periodistas, tanto en Argentina como en el exterior. El amor parecía poder con todo. Sin embargo, Claudia inició la demanda de divorcio el siete de marzo de 1998 por abandono del hogar, luego de 13 años de casados. También le solicitó la tenencia de sus hijas que tenían 15 y 12 años. Recién en 2003 salió el divorcio.

Dalma y Gianinna vivieron en ciudades europeas en su niñez, como en Nápoles y Sevilla porque su padre jugaba allá. Pese a ser “hijas de” intentaron mantener un menor perfil y lejos de los conflictos. Dalma se recibió de licenciada en actuación en el Instituto Universitario de Arte (IUNA) en 2011. Aunque desde 1997 participó en tiras televisivas hasta el año que tuvo a su primera hija, Dona.

También Gianinna construyó su propia carrera. Diseña accesorios para la marca DeLaPaz. Estuvo en pareja con el jugador de fútbol, Sergio “Kun” Agüero, con quien tuvo a su hijo Benjamín. La hija menor del exmatrimonio se pudo mantener más alejada de la prensa, a diferencia de Dalma que tiene mayor exposición al trabajar en obras de teatro o novelas.

Mientras sus hijas crecían, la internación de Diego en Cuba para tratar sus adicciones puso paños fríos a los años tumultuosos que había atravesado la familia. Dos años después del divorcio, Claudia y Diego produjeron el programa La noche del 10, por canal 13. En varias oportunidades intentó reconquistarla al aire, aunque no hubo reconciliación.

Dalma y Gianinna tomaron partido por su madre cuando en 2015 Maradona la demandó por presunto fraude, estafa y malversación de patrimonio. Este año, y luego de un fallo, se reabrió la causa en la que Claudia había sido sobreseída. Las pugnas judiciales no lograron que la exmujer de Pelusa hoy sea la persona encargada de decidir sobre su velatorio. 

En 2018, Claudia lo demandó por calumnias, injurias y violencia de género. “Nuestro matrimonio no pudo seguir por distintas cuestiones que exceden este marco y nos separamos en el año 1998. Sin embargo, todo cambió el mismo día que él ve unas fotos publicadas de mi pareja con nuestro nieto Benjamín. Comenzó con una batalla sinfín injustificada, promoviendo una infinidad de expedientes judiciales duplicando jurisdicción, expedientes en Estados Unidos con el mismo objeto que expedientes en Argentina, denuncias penales y una ametralladora de injurias”.

En la demanda, Claudia sostuvo: “He sido y sigo siendo víctima de una de las peores formas de violencia de género que existen. Una forma de violencia psicológica, emocional y destructiva, que tiene su peor costado en la repetición. Diego eligió el camino de la sistemática humillación a mi persona”.

Cada uno rehízo su vida. Diego en los últimos años estuvo de novio con Rocío Oliva y Verónica Ojeda (con quien tuvo a Diego Fernando). En 2017, y tras diez años de noviazgo, Claudia blanqueó su relación con actor Jorge Taiana. ¿Qué le impedía hacerlo? ¿Maradona estaría celoso? Ella explicó que prefiere mantener su vida privada lejos de los flashes. Una mujer extremadamente reservada. Y bajo reservas también actúan sus hijas, quienes decidieron que en la autopsia de Maradona no haya celulares que pudieran captar imágenes del cuerpo.

Aunque en el mundo maradoniano es difícil alejar a las cámaras y las filtraciones de información. Una de las últimas peleas de Dalma fue con su media hermana Jana Maradona. A principios de mes, cuando el médico que operó a Diego le informó a su familia que estaba bien, en medio de la euforia, Jana habría intentado abrazar a Dalma. “A mí no me tocás”, le habría dicho a su hermanastra. Sin embargo, la pelea no quedó ahí. Jana le habría dicho: “¿Por qué no vas más a visitar a papá en lugar de criticar?”.

Los últimos días de Maradona los pasó cerca de sus hijos. Dalma y Giannina se reencontraron con su padre a fines del año, pese a los distintos distanciamientos que vivieron. Y Claudia se mantuvo (y mantiene) firme al lado de sus hijas.