Cierra Cambiemos un año legislativo difícil y espera que las vacaciones ayuden a resolver las internas

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Luego del fracaso de la ley contra los barrabravas y del financiamiento de los partidos políticos, el Congreso dio por finalizada la tarea legislativa del año y el frente Cambiemos quedó herido, entre internas y cruces. La tensión no solo se evidenció dentro del interbloque, ya que hubo fallas de comunicación entre la Casa Rosada y el Parlamento, que también contribuyeron al mal humor generalizado.

Tras la última sesión en el Senado, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, mandó un mensaje al grupo de WhatsApp que tiene con Gabriela Michetti, Federico Pinedo y los principales legisladores del oficialismo, para expresar su agradecimiento por el trabajo del año, publicó Infobae. Según el portal, solo habría recibido respuesta de la vicepresidenta y el presidente provisional del Senado, mientras que el resto optó por clavarle el visto.

En la Casa Rosada esperan que las vacaciones de enero sirvan para descomprimir y mejorar las relaciones de cara al último año legislativo de la gestión del presidente Mauricio Macri. Además, se espera un período de menor actividad parlamentaria, ya que la campaña electoral suele afectar directamente la productividad en el Congreso.

Macri abrirá el período de sesiones ordinarias el 1 de marzo en la Cámara de Diputados y ese día planteará los lineamientos del año legislativo. Si ese trámite fuera hoy, habría caras largas. Según señalaron voceros del oficialismo en las últimas semanas, la intención del Gobierno es insistir el año que viene con la ley de barras y con el financiamiento de los partidos políticos, a poco del inicio de la campaña electoral.

Precisamente, esas dos leyes impactaron de forma negativa en el bloque estas últimas semanas y dejaron al descubierto las diferencias. El proyecto de financiamiento de los partidos no pudo ser discutido en Diputados por la oposición de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, que dinamitó lo poco que quedaba de su vínculo con Macri y dijo que no le “importaba lo que dijera el presidente”, pero iba a votar en contra.

El jefe de estado intentó avanzar con el tema en el Senado, pero también fracasó. El proyecto contra los barrabravas fue motivo de problemas internos. La ley se aprobó en general con un amplio respaldo, pero la discusión de los artículos se le fue de las manos al oficialismo y el proyecto volvió a comisiones.

Ese tratamiento provocó fisuras e incluso el jefe del bloque PRO, Nicolás Massot, se desmarcó del interbloque y abstuvo de votar el regreso a comisión, al contrario del resto que se expresó en contra. A eso se suma que el radical Mario Negri está metido en su postulación en Córdoba y el presidente Emilio Monzó se aleja cada día más de la toma de decisiones. Ahora, el Gobierno apuesta a que los dos meses de parate -si no hay extraordinarias en febrero- sirvan para calmar los ánimos y encarar con otro humor el 2019.