Chavito Fernández, el único acusado por el crimen de Melina Romero

El crimen de la joven, ocurrido en agosto del 2014, ingresa en su fase final con el comienzo del juicio. Hay un solo imputado
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Joel “Chavito” Fernández, el principal acusado

La hipótesis de la querella dice que él estaba “obsesionado”. Junto a dos personas más, la sacaron de un boliche, la llevaron a una fiesta, le convidaron drogas y alcohol, abusaron sexualmente de ella y murió de un paro cardíaco. Luego tiraron su cuerpo a la vera de un arroyo en José León Suárez, partido del extremo norte de la provincia de Buenos Aires. Pasaron tres años y el caso de Melina Romero, la adolescente asesinada el 23 de agosto del 2014, comienza su fase final. Joel “Chavito” Fernández (20), el único imputado por el crimen será juzgado por un tribunal popular, compuesto de doce personas (seis mujeres y seis hombres) en los tribunales de San Martín.

Fernández, detenido desde septiembre del 2014, quién declaró trabajar como pintor, relató que el 24 de agosto concurrió al boliche Chankanab de la localidad bonaerense de San Martín, el mismo al que esa noche Melina fue a festejar su cumpleaños número 17. El imputado dijo que vio a la joven dentro del local bailable alrededor de las 3.30 acompañada por otro adolescente apodado “Narigón”, supuesto alías de Elías Fernández, otro sospechado del crimen que finalmente resultó absuelto. “Chavito” aseveró que en un momento determinado fue a la barra a buscar una bebida y vió a “Narigón” comprar una cerveza, abrirla, colocarle una pastilla rosa, y convidarle a la joven. Cuando salió de ese local, cerca de las 6.30, vio que “Melina se estaba tomando un remis en la agencia ubicada junto a Chankanab”, acompañada de los mismos jóvenes con los que la había visto previamente. A diferencia de lo que declaró este imputado, una cámara de seguridad del boliche que se difundió muestra a Melina a las 6.56 caminando sola cerca del local bailable, aunque podría haberse encontrado con alguien después.

El abogado querellante, Marcelo Biondi, en principio presentó una lista de 55 testigos para el juicio. Sin embargo, esa lista bajó a 20. Entre ellos hay una adolescente llamada M. que primero declaró contra “Chavito” y el resto de los imputados (luego absueltos) y luego se desdijo. M. está procesada por falso testimonio agravado. Todavía espera fecha para el proceso judicial que se llevará a cabo en su contra.

M. señaló ante la Justicia un arroyo distinto donde presuntamente estaba el cuerpo. Primero dijo el arroyo Morón, cuando en realidad era el arroyo Marrón, en las inmediaciones del predio del Ceamse, al costado del Camino del Buen Ayre. Según consta en el expediente, Melina jamás estuvo sumergida en el agua.

“Chavito” denunció que fue intimidado por los policías que lo detuvieron: efectivos de la comisario de El Palomar aseguraron ante la fiscal María Fernanda Billone que se había autoincriminado en el caso. Sin embargo, Fernández sostuvo que lo hizo porque los efectivos lo amenazaron y lo golpearon para que hiciera eso. “Dale un tiro y tiralo al río”, aseguró el acusado, quien a su vez denunció que le pegaron patadas en la cabeza, trompadas, lo escupieron y lo obligaron a desnudarse.

El juicio será complejo. Las irregularidades son tales, que no está determinado ni siquiera como murió. La fiscalía no presentó una acusación formal contra Fernández porque “no tiene sentido”. Por primera vez, desde que se comenzó con los juicios por jurados, no habrá representantes del ministerio Público Fiscal en los tribunales de San Martín. La fiscal Billone desestimó la imputación al acusado por “por falta de pruebas”. Pese a todo lo mencionado, la familia de Melina sigue reclamando justicia.