Charlie Watts: una partida que enlutó al rock

El histórico baterista de los Rolling Stones murió a los 80 años: se ubicó en las antípodas de un rockstar y fue el único que le puso freno al ego de Jagger.
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Este martes se conoció la sorpresiva noticia de que Charles Robert “Charlie” Watts, el legendario baterista de The Rolling Stones, falleció. El anuncio lo realizó su publicista en un comunicado. Tenía 80 años y durante 58 de ellos fue eslabón fundamental de la mítica banda.

El mensaje en la cuenta de Instagram de The Rolling Stones hizo que la noticia se viralizara y resuene en todo el mundo. “Es con inmenso dolor que anunciamos la muerte de nuestro Charlie Watts. Murió pacíficamente en un hospital en Londres hoy rodeado por su familia. Charlie fue un esposo amado, padre, abuelo y también un miembro de The Rolling Stones y uno de los grandes bateristas de su generación”, escribieron.

El baterista nació el 2 de junio del año 1941. Fue el Rolling Stone discreto, elegante, el que siempre mantuvo su vida personal alejada de los medios, el “de pocas pulgas”, y –según cuentan- siempre fiel a su amada compañera Shirley (es conocida la anécdota de que Watts rechazó la Mansión Playboy para ser fiel a su esposa). Estuvieron juntos por más de 60 años, tuvieron una hija, Seraphina, y fueron abuelos de su única nieta, Charlotte.

Charlie Watts y Shirley Ann Shepherd

Inicios

En cuanto a los primeros pasos de Charlie, allá por los sesenta, era un baterista conocido en el circuito de R&B de Londres. Tocaba en diferentes bandas, la más importante fue Blues Incorporated, y aunque su impronta de baterista de jazz se notaba en el escenario, llamó la atención de Keith Richards y Mick Jagger. Al mismo tiempo, se ganaba la vida como diseñador gráfico. Atributo que utilizó para realizar contratapas para los discos de la banda y puestas en escena para sus shows.

Según escribió Richards, buscaban al mejor baterista del momento y fueron por él: “Pensábamos que había sido tocado por la gracia de Dios”, contó. La respuesta de Watts fue contundente: “¿Vamos a ganar plata?, porque yo necesito cobrar, vivo de esto”. Y vaya que ganaron.

El carácter del baterista también nos lleva de paseo por varias anécdotas, pero vamos a recordar (para mí) la mejor de todas. Cuentan que Mick quería probar una canción que se le había ocurrido y que –según él- no podía esperar. Levantó el teléfono del hotel, llamó a la habitación de Charlie a las 5 de la mañana y le dijo: “¿Cómo está mi baterista?”. Watts no respondió y colgó. Casi media hora después, Charlie se presentó en su habitación, impecable como siempre, con su camisa planchada, corbata, pantalón pinzado y esos zapatos destellantes. Paso siguiente le dio una trompada a Jagger y le dijo: “No te lo olvides más: no soy tu baterista”. Y volvió a dormir un rato más.

Lo cierto es que su personalidad conquistó el respeto del ambiente, fue la voz confiable, el más querido y a quien recurrían sus compañeros cuando existía un problema interno serio.

La icónica banda visitó cuatro veces Argentina: 1995, 1998, 2006 y 2016. En cada oportunidad generaron conmoción en su público y una explosión de ventas de entradas, merchandising y distintos tipos de derechos.

En 2004, Charlie padeció un cáncer de garganta y sus compañeros le dijeron que si bien el disco estaba listo, no iban a grabar hasta que él regresara. Fue así que A Bigger Band tuvo que esperar a que Charlie se recuperara.

Charlie Watts. 1973.

Unas semanas atrás, el baterista se retiró de la gira por Estados Unidos alegando que tenía necesidad de recuperarse “de un procedimiento médico reciente”. En aquel momento, los Stones lo reemplazaron por Steve Jordan. Si bien hasta ahora se desconoce la causa de la muerte de Charlie, las sospechas van en ese tono.

Watts se mantuvo siempre fuera de los “típicos” conflictos del rock & roll, no se le conoció ni un escándalo a lo largo de toda su carrera. Si bien cayó en una fuerte adicción a la heroína y el alcohol a finales de los años setenta y gran parte de los ochentas, se recuperó gracias al apoyo de su esposa.

Ya el mundo comienza a sentir -y lamentar- que su sutil y único toque de tambor no estará más, dejándonos canciones legendarias, para siempre. Queda, también, la tranquilidad de que el más admirado de todos, pasó sus últimos días en un hermoso paraje rural de Dolton, en el oeste de Devon (Inglaterra).