Cámaras, teléfono y caligrafía: dudas en la Justicia por el testimonio de la docente de Moreno

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El testimonio de la docente de Moreno Corina de Bonis, quien había sido secuestrada y torturada con un elemento punzante sobre el abdomen, despierta dudas en los investigadores judiciales, quienes advierten una serie de contradicciones con algunas evidencias recolectadas.

El 12 de septiembre, se conoció la noticia de que Corina de Bonis había sido secuestrada y le habían escrito “ollas no” en el abdomen con un elemento punzante. El delito ocurrió en el marco de varios episodios de violencia en el sector educativo de la comunidad de Moreno.

Si bien el procurador general bonaerense, Julio Conte Grand, descartó un falso testimonio, afirmó que “las circunstancias son diferentes de cuando iniciamos la investigación” debido a que existen al menos cuatro elementos que ponen en duda algunas de las declaraciones de Corina.

Las cuatro contradicciones


En primer lugar, la mujer testificó que fue secuestrada en un auto viejo de color bordó, pero en las cámaras de seguridad del lugar el coche mencionado no aparece.

Además, las mismas cámaras aportan otro dato: a la docente se la ve caminando en dos lugares distintos con una separación de apenas algunos minutos. Según el testimonio de Corina, ella fue secuestrada en el medio de esas dos apariciones ante cámara, pero el tiempo entre ambas grabaciones les pareció demasiado poco como para llevar a cabo un secuestro y una posterior tortura.

En complemento, De Bonis declaró haber sido amenazada por una voz masculina el 23 de agosto mediante una llamada al teléfono del Centro Educativo Complementario 801. En los registros de ese día, a los que tuvo acceso la Justicia, sólo figura una llamada realizada por la madre de una alumna. El tiempo de la llamada es demasiado largo para una amenaza pero, además, la mujer que realizó ese llamado declaró y descartaron que formase parte del grupo agresor.

Por último, las pericias determinaron que la grafía con la que fue escrito el abdomen de Corina es incompatible con un intento de tortura. En ese marco, el testimonio de la docente genera dudas en la investigación judicial. El procurador insistió en que De Bonis no será imputada por falso testimonio, pero que no descartan ninguna hipótesis: “Creemos que la maestra es una víctima y analizaremos qué fue lo que le pasó”.


Desde que el hecho adquirió importancia mediática, se barajaron diferentes hipótesis: desde un apriete de narcos barriales -una posibilidad que no negaron desde el municipio de Moreno- hasta una posible pelea entre punteros gremiales y municipales. ?

“Nosotros empezamos después de la explosión de la escuela 49, que cortaron el gas en todas las escuelas de Moreno. Empezamos a hacer una serie de actividades. “A los pocos días de estar haciendo la olla, recibimos una llamada que decía que si seguíamos jodiendo con la olla íbamos a ser boleta. Pero no abandonamos y la seguimos haciendo. Y recibimos una segunda amenaza por debajo de la puerta que decía ‘siguen ustedes’. Una chica tenía el auto retirado del portón y lo fue a buscar y descubre que los autos de las maestras estaban rayados, y ahí le dimos sentido a la nota”, relató Corina ante los periodistas, el día de después de realizar la denuncia.